En ese sentido, fuentes de Asaja explicaron que las ofertas de compra de las bodegas a los viticultores independientes se encuentran en el entorno a 50 céntimos de euro el kilo, unos precios que el sindicato considera “más propios de zonas de producción de vinos de mesa que de zonas con denominación de calidad”. Esta situación “pone en riesgo la continuidad de las explotaciones y aleja cualquier iniciativa de expansión con nuevas viñas”, alertaron.
Al respecto, el problema afecta especialmente a la uva Prieto Picudo, cuyas peculiaridades agronómicas y condiciones establecidas por la DO, provocan que los precios ofrecidos no cubran los costes de producción. “La uva se debería de pagar al menos a 80 céntimos de euro el kilo, aunque ni con este precio se puede rentabilizar una viña si su producción se sitúa en una tercera parte del rendimiento máximo por hectárea autorizado por el reglamento de la DO”, explicaron.
En esa línea, Asaja agradeció la apuesta de la hostelería de la provincia por el vino de Prieto Picudo, así como la buena respuesta del consumidor, pero consideró insuficiente el compromiso de las bodegas para remunerar a los productores y garantizar la sostenibilidad del sector.
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