Se trata de un Erte que, no por esperado, deja de ser un nuevo mazazo para los pocos mineros que quedan en la comarca. El pasado 15 de diciembre este expediente salía a la luz de manera oficial tras finalizar el periodo de consultas entre la administración concursal y los sindicatos. El Erte comenzaba a tramitarse sin el apoyo de la parte social, planteándose para la totalidad de la plantilla, 74 trabajadores, con una duración de seis meses.
Desde que comenzara a plantarse este nuevo Erte, desde los sindicatos se ha culpado de la situación al Gobierno Central y a las centrales térmicas. Al Gobierno por la falta total de compromiso con el sector, y a las térmicas por no formalizar contrataos para consumir carbón nacional mientras que sí están comprando y quemando carbón importado.
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