Los agricultores, en pie de guerra por el hundimiento del precio de la patata

Asaja denunica como la situación podría llevar a la "ruina" a a los agricultores de un sector marcado por la incertidumbre diaria

Ical
17/08/2026
 Actualizado a 17/08/2026
Imagen de archivo de una cosecha de patatas. | L.N.C.
Imagen de archivo de una cosecha de patatas. | L.N.C.

Asaja Segovia denunció que el precio de la patata "se hunde" y "arrastra a la ruina" a los agricultores de la provincia. Asimismo, lamentaron que cada día que pasa hay más incertidumbre en el sector con precios “ridículos” en origen.

“La patata de nuestra provincia y nuestra región se puede y se debe pagar a un precio justo, en el que nuestros agricultores ganen dinero y nuestros consumidores la compren a precios normales”, sentenciaron, mientras exigían que se mantenga una remuneración “justa” para los agricultores que siembran y comercializan el producto. “El precio de las patatas en la tierra está hundido, pero en los lineales de los grandes distribuidores no ha cambiado nada, por lo que hay muchos intermediarios que se están llenado los bolsillos a coste de nuestros agricultores”, reclamaron, como recoge Ical.

Para hacer viable el cultivo de la patata en la región “es necesario la implicación de todos”, especialmente, afirmaron, de la administración en todos sus niveles, del sector productor, de la gran industria y la distribución. “Si queremos tener en nuestra Comunidad un futuro para este cultivo debe de existir implicación de todos y así no tener que depender de patata foránea”, añadieron.

Por su parte, expresaron que los costes del cultivo de patata son “muy fuertes”, en torno a 10.000 euros por hectárea, “lo que significa que solo para cubrir costes se necesita una producción óptima y un precio digno”. En el verano de 2024, recordaron, los precios oscilaron entre 40 y 55 céntimos, “unas cotizaciones buenas para los productores, y en todo caso muy lejos de los precios que pagan los consumidores”.

Por último, desde Asaja pidieron a los consumidores que en estos meses se fijen en la etiqueta que marca el origen de la patata (el origen, no el envasado) y elijan patata de la tierra. También sugirieron que la patata muestre un “doble etiquetado”, en el que figure “con claridad” el origen y también lo que se paga al productor y lo que se cobra al consumidor, “porque estamos cansados de que la sociedad piense que nos estamos forrando, cuando aquí el beneficio se lo quedan los intermediarios”, concluyeron.

Añadir La Nueva Crónica como fuente preferida de Google de forma gratuita

Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.

Activar ahora
Archivado en
Lo más leído