La entrega de los atributos de Pastor Mayor de los Montes de Luna 2026 a Juan Prieto Gómez tuvo un marcado carácter reivindicativo en todos los participantes en el acto: el alcalde de los Barrios, Jesús Darío Suárez; el padrino del elegido y Pastor Mayor en 2025, el redactor de La Nueva Crónica, Fulgencio Fernández, y sobre todo, el nuevo ‘pastor’, Prieto Gómez.
El eje central del acto fue el discurso de Juan Prieto Gómez (arropado por los dos rabadanes, Manuel Morán y Miguel Ángel Muñiz), como gran valedor del reconocimiento SIPAM Montañas de León del que fue coordinador de numerosos organismos. Agradeció Prieto la colaboración de mucha gente en sus trabajos, con especial interés en la defensa de las Junta Vecinales, recordó los inmensos beneficios y posibilidades de futuro que puede y debe acarrear (poniendo el ejemplo de países que han sabido aprovecharlo, como China o Japón) pues afecta a una importante parte de la provincia, “alrededor de 180.000 personas, de Ancares a Picos de Europa, un territorio con, por ejemplo, el único Parque Nacional habitado, el paraje Patrimonio de la Humanidad de las Médulas, siete reservas de la Biosfera” haciendo especial hincapié en la figura de los concejos, “sin los que el reconocimiento de Cuna del Parlamentarismo no habría sido posible”.
“No conozco a nadie que haya venido a León y no quiera regresar”; dijo en un momento de un discurso en el que apostó por una mirada positiva sobre el gran valor de lo que tiene la provincia, de la gastronomía a la industria biofarmacéutica o los paisajes. Señaló la importancia de la mirada optimista y positiva pues “si vendemos desesperanza y derrota nos compran comprarán desesperanza y derrota, si vendemos ilusión nos la comprarán. El pesimismo es autolimitante”.
Y a partir de la defensa de este territorio y las enormes oportunidades que ofrece la figura del SIPAM quiso pasar de las musas al teatro y fue muy duro al analizar lo que ha ocurrido desde que en 2023 se logró el repetido SIPAM. Fue contundente: “Desde entonces la administración más cercana y nuestra, la Diputación, ha hecho más bien poquito, siendo generoso; y la siguiente administración en competencias (en referencia a la Junta), que es ajena, impuesta, indeseada y contraria, todo lo que ha hecho fue una escueta nota de prensa de felicitación en el 2023. Y se acabó”. Una afirmación que causó evidente malestar en el delegado de la Junta, Eduardo Diego, presente en el acto.
En ese mismo aspecto había incidido su ‘padrino’ en el acto, nuestro compañero Fulgencio Fernández, quien había pedido “que no se olvide el enorme trabajo que han hecho leoneses que desde cualquier parte del mundo no apartan su mirada de su tierra y trabajan por ella, como es el caso de Juan Prieto Gómez” y su trabajo en el SIPAM: “Una ventana abierta a muchas posibilidades que corre el peligro de que la cierren y se acabó”, afirmó recordando que antes de esta figura ya había logrado para la ciudad de León el título de “la única Ciudad Verde de España; un reconocimiento que no he visto por ninguna parte ni como eslogan, en lo que es un tremendo desprecio por quien trabajó por un reconocimiento único en el país. Que no se repita, sería muy grave”.
El alcalde, Jesús Darío Suárez, que dejó entrever que sería su última Fiesta del Pastor como máximo mandatario del Ayuntamiento –“a mí me quedan dos telediarios”, dijo- y amparado por esta situación afirmó: “En fiestas anteriores he pedido algo que hoy doy un salto, no lo pido, lo exijo. Me parece perfecto que el Páramo quiera agua y regar, ser un vergel, perfecto, yo también lo quiero; pero no puede ser que nuestro río siga abandonado, que se convierta en una ciénaga de tres kilómetros, desde la presa hasta la central de Mora de Luna. Necesita con urgencia que sea encauzado y limpiado”. Y no se olvidó de otra vieja reivindicación, que encomendó al delegado de la Junta, que “esta Fiesta del Pastor sea declarada de Interés Turístico Regional”.
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