El operador advierte a todo el personal implicado en las obras de ejecución, y al público en general, que cualquier contacto de las personas con dicha catenaria, tanto directamente como mediante hierros, alambres y otras piezas metálicas puede provocar la muerte por electrocución.
La puesta en tensión de la catenaria, sistemas asociados y centros de autotransformación tiene como objetivo la realización de las pruebas necesarias en estos elementos a lo largo de toda la longitud de la línea.
La electrificación de la nueva LAV está dotada de un sistema en corriente alterna de 2x25.000 voltios y 50 hertzios de frecuencia. La alimentación de energía eléctrica a la línea se realiza mediante subestaciones de tracción, que transforman la tensión de 220 kV o 400 kV suministrada por Red Eléctrica de España a los 2x25 kV necesarios para la catenaria.
Este sistema de alimentación permite un mejor reparto de corrientes y es el utilizado en todas las nuevas líneas de alta velocidad de España. El sistema permite ampliar la distancia entre subestaciones de tracción, situándolas a unos 60-65 km aproximadamente, con el consiguiente ahorro en instalaciones y posibles efectos sobre el medio ambiente.
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