Con la llegada de la primavera, después de un año de abundantes precipitaciones, las altas temperaturas favorecen el desarrollo de estos antófilos, un linaje monofilético con más de 20. 000 especies conocidas, industriosos insectos maestros de la dulce transformación del néctar de las flores, su divino bálsamo, que no compensa el peligro de sus picaduras.
En los próximos días pueden aparecer más colonias en la ciudad si las condiciones meteorológicas persisten Por el momento la convivencia sin incidentes graves con estas comunidades –de abejas, hay que insistir– está reservada a muy pocos humanos. Uno de ellos es Miguel Alonso, veterinario de la Asociación Leonesa de Apicultores (ALA), que asegura que los enjambres no son peligros si nadie se acerca a ellos más de los que dicta el sentido común. "No atacan", afirma, "salvo que se vean amenazadas" –no olvidar, las abejas–. Pese a ello, como explica Alonso, cuando se detecta un enjambre es preciso activar los protocolos establecidos para su traslado a un lugar adecuado a su naturaleza. Toda vez que los ciudadanos alertan a la Policía Local o al sistema de Emergencias, desde el Ayuntamiento se ponen en contacto con profesionales de la apicultura para la captura de la reina, a la que sigue el resto del enjambre. Además de la vestimenta de seguridad imprescindible, se utiliza el humo, que "calma" a las abejas. Tomadas las precauciones necesarias, el apicultor introduce a la reina en un panal de cera vieja con algo de miel que se deja abierto unos minutos para que, "como en una procesión", todos los súbditos acudan junto a su reina, rumbo a una vida mejor. "Son seres vivos", recuerda Miguel Alonso, y como recalcan todos los servicios implicados y exige la normativa, en cada intervención se trata de evitar el más mínimo daño a los animales.
Por otra parte, de cara a los próximos días, si se mantiene la situación meteorológica, Miguel Alonso avanza que se pueden registrar nuevos casos como los ocurridos en el pasaje de Ordoño II, donde el lunes se retiró un enjambre de la marquesina de un comercio, o el de la confluencia de las calles San Agustín y Gran Vía de San Marcos, donde otro enjambre fue retirado de un semáforo el pasado viernes, después de que sus integrantes también se posaran en una fachada cercana. Los incidentes se podrían repetir en los próximos días, según explica Alonso, por la "alta entrada de néctar" en las colmenas, después de "mucho tiempo encerradas". Los enjambres podrían volver a lugares en los que ya se han posado si detectan restos de asentamientos anteriores, aunque es solo una posibilidad, afirma el veterinario de ALA.
Cabe recordar la situación no es una novedad y que en otros años se han registrado episodios similares en León y en otras ciudades. Como bien sabe la opinión pública, es natural que una reina deje a su predecesora fuera –por última vez, de la colmena.
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