El acusado, en calidad de cerrajero, fue requerido a través de internet por parte de la trabajadora de una empresa para que fuera a esta casa, momento en el que le advirtió que estaba construida en el interior de una finca vallada y que debería ir acompañado del Agente de la Propiedad Inmobiliaria (API) al estar embargada por parte de una entidad bancaria. Según el escrito de la fiscalía, el hombre hizo caso omiso de estas instrucciones y a las 11 horas de ese día procedió sin que nadie lo acompañara al cambio de la cerradura, fracturando previamente el candado de la cerradura de la vivienda.
El Ministerio Público pide para el acusado la pena de un año de cárcel, además de las costas derivadas del procedimiento, y señala que deberá indemnizar en la cantidad de 356 euros al propietario de la vivienda por la escopeta que se llevó.
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