Después de pagar una nueva factura veterinaria, la cuenta de la Asociación Protectora de Animales Argos de León se ha quedado reducida a dos cifras: 93 euros. Una cantidad que, según explica su presidenta, Fina Alija, apenas permitiría pagar la castración de un gato macho y que resulta insuficiente para continuar atendiendo a los casi treinta felinos de los que se encarga la entidad.
«Lo que necesitamos es ayuda, ayuda económica», resume Alija. Y es que el principal problema no es únicamente el número de animales acogidos, sino el grave estado en el que muchos llegan desde la calle. «No es solo tener casi treinta gatos en acogida, mantenerlos y pagar todos sus gastos. Son los gastos veterinarios los que nos están superando hasta el punto de dejar la cuenta como está», señala Fina.
El gato que aparece en la imagen que acompaña esta información es uno de esos casos. Llegó con la mandíbula rota y tuvo que ser intervenido. También fue necesario extirparle un ojo que no se podía salvar y realizarle dos exodoncias debido a un calicivirus y una gingivoestomatitis. Su historia refleja, según la asociación, el tipo de situaciones que se repiten con frecuencia y que están agotando sus recursos hasta el punto de estar «desesperados» por una ayuda.

«No vale solo con recoger un gato, hacerle las pruebas, vacunarlo y desparasitarlo», advierte Alija. «Hay que operarle una pata, la mandíbula o un ojo; tratar una inflamación intestinal o hacerle varias operaciones en la boca. Precisamente los que más ayuda necesitan son los que están más enfermos y no se curan con un simple antibiótico».
Otro de los animales que atiende actualmente Argos es un gato ya anciano al que en la asociación llaman «el abuelín». Necesita una operación en la boca, padece diabetes, tiene el intestino inflamado y requiere alimentación especial. A estos gastos se suman las pruebas diagnósticas, las revisiones, la medicación y los distintos actos clínicos. También está Candy, una gata con un virus del herpes cuyo tratamiento está resultando especialmente complejo. La protectora tiene además varios gatos positivos en el virus de la inmunodeficiencia felina. Aunque pueden encontrarse bien y llevar una vida normal con los cuidados adecuados, explica Alija, su diagnóstico dificulta que encuentren una familia adoptante y prolonga su estancia en las casas de acogida, pero «los casos graves son los que no puedes rechazar», sostiene la presidenta. «Porque decir que no a determinados animales supone su muerte», añade.
Las clínicas veterinarias y el Hospital Veterinario que colaboran con la entidad aplican tarifas reducidas de protectora, pero ni siquiera esas rebajas permiten compensar el volumen de intervenciones. «Nos ayudan en todo lo que pueden, pero con esta cantidad de gatos no llegamos», reconoce Fina.
Gastos de hasta 35.000 euros
Argos cuenta actualmente con unos 120 socios. La cuota es de 15 euros cada trimestre, el equivalente a cinco euros mensuales. A estas aportaciones se suma una subvención de alrededor de 4.000 euros de la Dirección General de Derechos de los Animales destinada al cuidado de gatos de colonia. En total, según los cálculos facilitados por Alija, la asociación ingresa cerca de 12.000 euros anuales, pero sus gastos oscilan entre 30.000 y 35.000 euros.
La diferencia se cubre mediante donaciones puntuales, campañas en redes sociales, actividades solidarias y, en muchas ocasiones, aportaciones de las propias voluntarias. «Esa diferencia podríamos ahorrárnosla no recogiendo gatos», admite Fina. «Podríamos cerrar la puerta y decir que no, pero en los casos graves eso supone dejar morir al animal».
Además de los socios, también se puede colaborar a través de donaciones, por transferencia bancaria en la cuenta ES55 2080 0980 8230 4000 9968 y a través de PayPal, en el correo electrónico protectora.argos.leon@gmail.com.
84 colonias en León
Argos comenzó su actividad en 2015 y durante años asumió buena parte de las capturas, esterilizaciones y tratamientos de los gatos comunitarios. Todo ello teniendo en cuenta que, según los últimos datos del Ayuntamiento correspondientes a este mismo año, están registradas 84 colonias en León, con unos 671 gatos comunitarios. El Ayuntamiento y la Fundación General de la Universidad de León tienen un convenio de cuatro años, dotado con 30.000 euros anuales, para la atención de los gatos en el Hospital Veterinario Universitario.
Alija valora estos recientes pasos institucionales omo «un gran avance», pero explica que la intervención pública no elimina el trabajo de las asociaciones. No todos los casos que aparecen en las calles entran en los protocolos municipales y Argos continúa recibiendo animales enfermos, abandonados o necesitados de una acogida prolongada.
«Esto no se trata de buscar una guerra con el Ayuntamiento», recalca. «Lo que queremos es que la gente nos ayude como asociación privada a afrontar los gastos de los gatos que ya hemos recogido. Necesitamos que tenga compasión de ellos y nos ayude a superar esta etapa tan complicada», añade la presidenta y cuidadora de Argos León.
«Necesitamos que la gente se vuelque y nos ayude a seguir ayudando», concluye. «Argos hace una labor muy grande en León. Sin apoyo económico suficiente, llegará un momento en el que no podremos continuar», concluye Fina, en este SOS por los gatines de León de los que nadie más se acuerda.
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