La historia de León se explica desde determinados momentos en el que decisiones erróneas, falta de voluntad o el simple olvido han dejado pasar trenes que podrían haber cambiado un presente donde la despoblación y la falta de oportunidades son el pan de cada día.
Sin duda una de la más evidentes es la instalación de la Fasa (Fabricación de Automóviles S.A.) en Valladolid, una decisión que sin duda ha cambiado a lo largo de los 75 años que se cumplen en este 2026 la situación económica de ambas provincias, con caminos tremendamente opuestos.
Renault celebra tres cuartos de siglo en la capital pucelana asegurando en un comunicado que la elección de Valladolid “no fue casual”, porque la ciudad contaba con “tradición mecánica e industrial”, muy vinculada al ámbito ferroviario, y “encajaba en el deseo institucional de impulsar polos industriales más allá de Madrid”. Sin embargo, como cuentan los cronistas de la época, en aquel año 1951 esas mismas condiciones las cumplía también León con el añadido de ser geográficamente el nudo del noroeste que ahora se pretende trasladar precisamente a Valladolid en lo que no es otra cosa que la continuación de aquella decisión que a día de hoy sigue pagando León.
La historia de por qué la Fasa está en Valladolid y no en León es una historia de voluntades, de facilidades y de caminos despejados o empedrados por el cainismo que, ya en los 50, definían la provincia de León. Siempre se ha contado que el gran culpable de que la industria automovilística no se instalara en León fue el entonces obispo Luis Almarcha (para el que precisamente estos días se pide retirar el nombre de la calle del barrio del Ejido que ostenta). El argumento, que la creación de muchos puestos de empleo traería a León obreros que potencialmente podrían hacer 'arder' las calles con sus reivindicaciones y en una provincia donde la minería era entonces pujante siendo también un sector muy vinculado al movimiento obrero. Sin embargo, otras voces aseguran que él fue simplemente la cabeza de turco a la que culpar de la indecencia política que condenó a León.
El proyecto de la Fasa en León tenía hasta ubicación, lo que entonces era un erial al lado de las vías del tren y en el alfoz de la capital parecía el lugar perfecto para ubicar la industria. Esos terrenos son los que hoy en día acogen el Polígono de Onzonilla. Sin embargo, las numerosas dificultades en cuanto trámites burocráticos, los disparados precios del terreno con los que alguien quiso hacer negocio sabiendo a lo que se dedicarían y en definitiva, la falta de voluntad para urbanizar aquella zona sin plazos ni certezas futuras, llevaron a que la fábrica se instalase finalmente donde se le pusieron las facilidades para ello. El entonces alcalde de Valladolid, Santiago López, junto con varios empresarios de la zona ofreció a Manuel Jiménez-Alfaro, el fundador de Fasa por encargo de Renault, los terrenos mucho más baratos y en una buena ubicación.
Y el resto es historia. Renault comenzó a terminar de montar el mítico 4CV en 1953 y desde entonces se han producido 19 millones de vehículos y la fábrica no ha parado, no solo de crecer incluyendo su salto a Palencia, sino también a atraer a numerosas industrias y empresas complementarias que suponen el principal motor económico no solo de las dos provincias citadas, sino también de Burgos. Solo Renault, sin tener en cuenta esas empresas asociadas (Horse, Iveco y Michelin también se encuentran en el top 5 de empresas de Castilla y León) factura casi el triple que la suma de las 10 empresas más importantes de la provincia de León, 7.000 millones de euros en 2024 según señala el estudio de la revista 'Castilla y León Económica'.
Miles de leoneses han trabajado a lo largo de los años en la factoría de Renault, sin duda el motor económico de la comunidad y que pudo estar en Onzonilla en un movimiento del que aún hoy, cabe lamentarse.