El 73 % de las fotografías incautadas a pedófilos son imágenes no sexualizadas de menores que han sido robadas

La Universidad Nebrija celebra en León la sexta edición de “Educación al Rescate”, donde se puso en relieve que esas imágenes se obtienen de los propios familiares que las suben a redes sociales

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16/10/2026
 Actualizado a 16/10/2026
Un instante del coloquio celebrado en León organizado por la Universidad Nebrija.
Un instante del coloquio celebrado en León organizado por la Universidad Nebrija.

Los materiales incautados en operaciones contra pedófilos y pederastas arrojan un dato estremecedor. El 73 % del contenido incautado en sus discos duros corresponde a imágenes no sexualizadas de menores. Estas imágenes las obtienen en espacios públicos como parques, playas o piscinas; o bien las roban de redes sociales en abierto, por ejemplo, de fotos que hayan subido los familiares de los propios pequeños.

Así lo advirtió Nicolás Marchal, profesor de la Universidad Nebrija, durante la celebración en León de la sexta edición del coloquio "Educación al rescate”, en esta ocasión titulado "Tu huella digital habla. La IA escucha. El dilema de la huella digital en la educación", organizado por la Universidad Nebrija.

Marchal, doctor en Derecho, director del departamento de Seguridad y Defensa de la Universidad Nebrija y director del Grado en Criminología y Ciencias Forenses, subrayó precisamente la necesidad de proteger la huella digital activa, es decir, lo que publicamos sobre nosotros mismos, y la pasiva, “lo que otros publican de nosotros”.

Esa huella digital pasiva es especialmente flagrante cuando se trata de niños pequeños, que no tienen móviles ni acceso a internet, por lo que han sido publicadas por sus propios padres o familiares.  “Muchos menores de 5 años tienen más de 700 imágenes en su huella digital”, advirtió el experto, aludiendo a datos manejados en estudios de la comisión legal que se creó con la intención de modificar la Ley del Menor en materia de protección en Internet. “Nuestros jóvenes tienen mucha huella digital pasiva por lo que publican sobre ellos los que tienen al lado”, advirtió.

Repercusiones

Más allá de poner imágenes a disposición de terceros, la huella digital activa que dejamos en internet puede tener implicaciones de otro tipo para los jóvenes a partir de lo que publican de sí mismos en redes. “Los estudiantes dejan huella cuando creen que no lo hacen”, recordó. Esas publicaciones construyen una identidad digital que habla de ellos y que, por su contenido, puede ser investigada incluso tiempo después, por ejemplo, si alguien busca información sobre ellos en el futuro para decidir su contratación en una empresa. “La huella digital en Instagram puede provocar que un candidato sea descartado para un puesto de trabajo”. Y dejó un mensaje para los alumnos: cuanta más responsabilidad tiene el puesto al que se aspira, con más profundidad hace esa búsqueda la empresa que indaga sobre el candidato.

Marchal hizo algunas recomendaciones sencillas para conseguir una huella digital más segura. La primera, buscarse con nombres y apellidos (entrecomillados) en Google y ver qué arrojan las primeras entradas. “Si las diez primeras son buenas, no hay de qué preocuparse”. También aconsejó poner una alerta en google.es/alerts, para poder recibir un aviso cada vez que detecte un resultado de nueva publicación con nuestro nombre. 

Igualmente recomendó cumplir con una “higiene digital”: tener un Instagram cerrado o utilizar un correo electrónico para registros en plataformas basura, de modo que el correo personal quede solo para los servicios de interés. “No es complicado, a veces es sentido común”.

Educación al rescate

“Educación al rescate” es el proyecto organizado por la Universidad Nebrija que consta de un ciclo de entrevistas con profesionales de diferentes áreas de conocimiento, donde se pretende dar respuesta a cuestiones relevantes en el terreno de la educación. Junto a la huella digital, en esta edición se abordaron otras cuestiones como la inteligencia artificial y el consumo energético que supone su utilización.

El coloquio, al que asistieron 150 personas y estuvo moderado por Marina Vega, delegada de zona y asesora del departamento de Admisiones de la Universidad Nebrija, contó con las palabras de apertura de Mercedes Escudero Pérez, concejala de Educación, Turismo e Igualdad de León, que hizo un llamamiento a reflexionar sobre cómo utilizamos la tecnología, qué compartimos y cómo protegemos nuestra privacidad. “Es una cuestión especialmente importante cuando hablamos de niños, niñas y jóvenes que están creciendo en un entorno digital lleno de oportunidades y también de riesgos”, recordó.

El acto contó con el apoyo de la Fundación Nebrija. Su director, Jorge Galván, recordó que “Educación al rescate” es una iniciativa que potencia los valores de la Universidad Nebrija y trata de trasladar “una educación integral y transversal, comprometida con la excelencia académica, la investigación y la innovación”.

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