La «inmejorable» calidad/precio de sus vehículos y el trato de cercanía al cliente son las bases del éxito de Alauto, las que han conseguido que a día de hoy su nombre se haya convertido en una marca. «Tenemos coches de grandes fabricantes, pero a nuestros clientes les gusta decir que lo que conducen es un Alauto». Así lo indica Alfonso García, quien se muestra satisfecho porque, generalmente, quien compra en Alauto «está contento con nosotros y repite o recomienda. Cuando alguien habla de nuestra casa nos produce una alegría inmensa. Hemos hecho una marca y podemos decir que también tenemos afición».
Además de vehículos para la venta, en Alauto sorprenden de vez en cuando con modelos exclusivos para exposición. Ferrari, Bentley, Excalibur... por su concesionario han pasado en los últimos años auténticas «obras de arte». Durante estos días –y al menos durante un par de semanas más–muestran un Rolls Royce Phantom Drophead Coupé que pertenece a un «alautista de corazón». El vehículo –al que la Academia Básica del Aire de La Virgen del Camino abrió sus puertas para este reportaje. ¡Gracias!– tiene diez años y apenas 13.000 kilómetros. En su fabricación fueron necesarias 350 horas de mano de obra, mide 5,60 metros de largo y pesa 2.600 kilos. Tiene una potencia de 460 CV y alcanza los 250 kilómetros por hora de velocidad máxima. Se fabricaban 200 unidades al año, pero García asegura que «no hay dos Phantom iguales». Son múltiples los detalles que se pueden incluir y que diferencian un modelo de otro. Este, blanco y descapotable, está recubierto en su interior con madera de Teca, empleada en embarcaciones, y su tapicería es de cuero connolly. Si hubiera que ponerle un precio, «tal vez...» rondaría los 250.000 euros –cuesta 580.000 nuevo– pero, al menos por ahora, su propietario no está interesado en su venta.
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