icen que soñamos en color, pero vivimos demasiadas veces en blanco y negro. Nos gusta colorear, los recuerdos, la historia... y nos vamos hoy a Urraca, ayer a la Dama de Arintero y las pintamos en color. Pero en el desván están las viejas historias sin color.
Mira la imagen. El color le da otra mirada. Aláez es un verdadero maestro en el arte de ponerle color a las imágenes, pero Manolo Martín, el autor de la original, también era un maestro pero del blanco y negro, al que sólo ponía el color de la luz.
Porque la imagen es la que es. La puedes colorear, pero hay vive el frío de los amaneceres bajo cero, la dureza de ganarse el sustento de cada día de los labrantines de esta tierra, el rigor de los tiempos.
La puedes colorear, pero quien lo vivió lo recuerda sin luces ni colores.