En las manos rugosas de Evangelina la de Los Llanos estaba escrita la crónica de todo un mundo, el sufrimiento de los desheredados, las llagas no sangrantes ni milagreras de una mujer que subía piedras al monte para cobrar unos reales por kilo. Un día tras otro.
En las arrugas de la cara de Kiko el de Pinilla, varios años el hombre más viejo de España, estaban los pliegues de los ojos de quien se niega a creer lo que ha visto, aquellos hombres a los que escuchó cómo les pegaban un tiro y setenta años después, con más de cien años, llevó a quienes les buscaban al lugar exacto. "Aquí están, cinco boca abajo y el sexto boca arriba". Y allí estaban, en el lugar exacto, cómo lo iba a olvidar si a él le habían obligado a enterrarlos.
En la chispa de sus ojos, a veces tan felices, latía un dolor que no lograba calmar.
La historia no está escrita solamente en los libros. Las miradas hablan. Los recuerdos se dibujan. La memoria no sabe de muros.
En esa lata, de hilos, dedales, agujas y alfileres, está escrito un tomo de un siglo de historia;de una forma de vivir y sobrevivir, de coser y remendar, de salvar y no tirar... Un siglo entero que te cuenta una filosofía de vida aunque no existiera la palabra reciclar.