Si no fuera porque no se puede decir «cambio climático» –que tengo pedida una ayuda a la Consejería de Desregulación y lo pone en las bases– me atrevería a escribir que es una de las imágenes que lo demuestra. Pero como no se puede decir...
Hasta hace cuatro días , no lo tomes al pie de la letra, andar por la calle con paraguas o ir a algún acto bajo su protección era cosa de veraneantes y gentes de ir tarde a comer; que los lugareños después de estar segando y trillando al sol cualquier otra cosa les parecía pijadinas de poca índole. «Vas a comparar con toda una mañana tirando de guadaña», argumentaban.
Pero con esto de la calorina –no se puede decir lo del cambio climático– ya se ha rendido el personal y vas, yo qué sé, a un corro de lucha, a la recepción de una autoridad, a la inauguración de una feria o una demostración de cetrería, por decir algo, y se presenta cualquiera con un paraguas para protegerse.
Me cuentan, esto no lo tengo documentado, que han visto a gente con boina y con paraguas. Yo, la verdad, no lo creo. Hasta hay podíamos
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