Esa tele a la que van a entrar con motosierra regaló ayer uno de esos documentales que todos decimos ver y nadie ha visto. Era, curiosamente, de los tiempos anteriores a la motosierra, cuando se iba al monte con el hacha y la familia a buscar calor para todo el invierno, leña para alimentar la cocina económica y limpieza para unos suelos que no ardían porque no había yesca que le permitiera arrancar.
Y, sobre todo, habitaba allí una de esas mujeres olvidadas, otra; Piedad Isla, palentina, mujer rural como corresponde a esta semana y pionera de la fotografía, que recorría los pueblos en moto haciendo aquellas fotos que le pedían los tiempos:los grupos escolares, la BBC(bodas, bautizos y comuniones), los retratos de estudio, los trabajos... la vida que pedía perpetuarse. Era aquí al lado, a tiro de piedra de León, atravesado por el mismo tren y, sobre todo, por las mismas costumbres y miserias. Costó ponerla pero nadie apartaba la mirada pues parecían verse retratados en aquella película.
Estas cosas sí crean sentimiento de pertenencia, sin necesidad de dinero, fundaciones, ni getas al frente. Basta con compartir las vidas.
Añadir La Nueva Crónica como fuente preferida de Google de forma gratuita
Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.