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Volver a casa. Cuenta atrás (4)

Volver a casa. Cuenta atrás (4)

OPINIóN IR

15/06/2022 A A
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Volver a casa. Cuenta atrás (4)
Aviso, hoy escribo develando una alegría de este ‘incurable aprendiz de escribidor’ o haciendo ‘spoiler’ que diría o escribiría la modernidad que se dice muy española, pero ya políglota. Con lo guapo que era –y es– aquel «no me jodas, no me la cuentes» –la película o la novela– de mi lejana juventud.

Por más que siempre me haya encantado la canción de Marta Mendicute y Eduardo Falú ‘A qué volver’ hoy volveré a la casa que, para mí, nunca dejó de ser el Ateneo Cultural el Albéitar (primer Ateneo Cultural de las universidades españolas). Porque, por muchas cosas que ignora algún compañero columnista, es el Ateneo como esa casa familiar o amiga en la que siempre soy bien recibido por, además de los buenos compañeros que allí hubo y hay (Ana, César, Pepe, Barri, Ricardo), los ánimos y alientos de Alfred Kova y José Manuel, hoy ausencias, que aún lo habitan. Y así, entre todos ellos, hacen que, aun el tiempo pasado desde su inauguración en noviembre de 1997, la casa siga siendo la casa, el árbol siga siendo aquel y nadie ni nada haya volteado su recuerdo ni haya perdido su magia.

Por esto hoy volveré a ella, a las veinte horas, a presentar de la mano de Nieves Penela, mi editora en Orpheus Ediciones Clandestinas, mis «cavilaciones paseadas en renglones cortos y negros» recogidas en el libro ‘Algunos nombres del tiempo’.

«Fracaso será / si del ignoto ánimo no produce alteración. / Justificado quedará / si provoca una mínima y ajena emoción» esta nueva osadía mía. Sí, osadía. Porque cuanto más leo, por más osado me tengo al atreverme a escribir cualquiera sea el renglón elegido. Por eso desde aquí le invito a acompañarme, a abrigarme del propio frío que sé llevaré y disimularé.

Si por esto no fuera un día especial para mí, largo me habría ocupado del zafio voxista García-Gallardo –por causa y consecuencia del cálculo electoral del ‘popular’ Mañueco– vicepresidente de la Junta de CyLeón. El cual ha dado nueva muestra de su esencia al tornar su error –su discrimatorio trato verbal a la procuradora Noelia Frutos– no en pública enmienda como se podría esperar de tal apellido, sino en un perverso juicio de intenciones de la afectada –iba «predispuesta de antemano a hacerse la ofendida»– y de su grupo parlamentario, acusándolo de «intrumentalizar sus palabras de manera burda», «con fines espurios». Qué esperar de quien, a sabiendas, persevera terco en su anormal conducta, en su «mantenella y no enmendalla». Ay cuánto traslucen las esencias voxistas.

Buena semana hagamos y tengamos. ¡Salud!
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