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Todo es bueno para el convento, templete, pinar o monasterio

Todo es bueno para el convento, templete, pinar o monasterio

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La sede de la Fundación Merayo fue de la familia  Arriola, se la cedieron al Obispado y ellos la inmatricularon. | MAURICIO PEÑA Ampliar imagen La sede de la Fundación Merayo fue de la familia Arriola, se la cedieron al Obispado y ellos la inmatricularon. | MAURICIO PEÑA
Fulgencio Fernández | 28/02/2021 A A
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Todo es bueno para el convento, templete, pinar o monasterio
Sociedad Las polémicas inmatriculaciones dejan en León la cuarta cifra más alta del país y algunas curiosidades, como la presencia de un templete de música, un pinar, una panera o un erial
Un templete de la música, una panera, varias plazas de garaje, un pinar, un castañar, monte bajo, una finca de castaños, un trastero, varios huertos, una residencia de la tercera edad, un almacén y hasta un erial... Si de esta lista anterior de «posesiones» se pregunta a quién le pertenecen pocos contestarían que a la Iglesia.

Pues de ella son pues se trata de alguna de los curiosos bienes que aparecen en la polémica lista de los que ha inmatriculado la iglesia en la provincia de León acogiéndose a la controvertida reforma de la Ley Hipotecaria realizada en la época de José María Aznar como presidente y que, en resumen, permitía poner bienes a su nombre con la firma del obispo de cada diócesis como único papeleo a realizar; nada que ver si lo comparas con los que tiene que realizar un particular con la misma finalidad.

Cierto que esta lista se entendería mejor que es de la Iglesia si añades que hay cerca de 900 iglesias, más de 100 ermitas, 167 cementerios... pero también estos citados y otros muchos que llaman la atención, como el que fuera Seminario de Santibáñez de Porma y ahora sede de la Fundación Merayo. Este edificio y una gran finca a su alrededor pertenecía a la rica familia de los Arriola, pero a raíz del secuestro y la muerte del ingeniero Emilio Zapico Arriola la madre prefirió abandonarla y se la donó al obispado, que hizo allí un preseminario y la gestiona desde 2014 la Fundación Merayo, que tuvo que realizar importantes obras de rehabilitación en ella.

Se ha hecho pública esta lista para que puedan reclamar los afectados, aquellos que entiendan que los bienes han sido inmatriculados de manera irregular pues entienden ostentan la propiedad, ya sean particulares, Junta Vecinales, Ayuntamientos... Vaya por delante que LNC se ha puesto en contacto con una docena de ayuntamientos y tan solo uno se «había puesto con ello»; el resto piden tiempo para conocer la lista, consultar el catastro...

Destaca asimismo en la lista de bienes inmatriculados una larguísima lista de fincas rústicas, fruto de las ‘donaciones’ que parece eran habituales hacia las parroquias, por distintos cauces. En el volumen II de ‘Arbolio’ (Ángel Fierro y F. Fernández) se recoge alguno de ellos en la comarca a la que se refiere, Los Argüellos, que eran numerosas fruto «de la tiranía o explotación de los habitantes, por parte de cierto clero sin escrúpulos» y así se recoge que pueblos en los que los vecinos tenían escasas posesiones, pues eran muchos, la iglesia tenía bastantes más. Sirva como ejemplo: Canseco: 24 prados y 10 tierras; Rodillazo: diez prados más otros 8 propiedad del párroco don Bartolomé con unos beneficios de 850 reales al año (en 1753)...

El camino por el que les llegaban los bienes podía ser la donación directa, que aparecen documentados como los prados ‘de la cera’, ‘las ánimas’, ‘la lámpara’...; también por ‘cesiones en testamentos’ —«quiero que se apliquen por mi alma veinte misas rezadas, además de las siguientes misas votivas: una al santo de mi nombre (Margarita), otra al Ángel de la Guarda, otra a San Martín, otra al Bendito Cristo de la Misericordia, otra a la Purísima Concepción...». Vamos que Margarita González Orejas se quería ganar el cielo.

También había posesiones por derechos de predicación, pero lo que más llama la atención las donaciones «por derechos de misa con garantía hipotecaria»; es decir, en la donación se estipulaba el pago de las misas pero si la familia no cumplía con ellas «se aportaban escrituras de hipotecas sobre fincas», que no dudaban en hacer efectivas cuando llegaba el momento. Así, por ejemplo, un documento escrito dice: «Yo, don Manuel, expreso haber recibido como párroco que soy de Llamazares, de mano de Faustino Morán, la cantidad estipulada de un aniversario que gravita sobre el Prado del Valle». Un nieto del citado Morán afirmaba, con razón, que «el abuelo no ganaba para misas».

Se abre ahora esta nueva etapa, en la que el nuevo obispo tranquiliza a la población diciendo que siempre serán bienes «para el pueblo».

- Para el pueblo de Dios, matiza.
Pues una orquesta... y al templete.
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