Esta web utiliza las cookies _ga/_utm propiedad de Google Analytics, persistentes durante 2 años, para habilitar la función de control de visitas únicas con el fin de facilitarle su navegación por el sitio web. Si continúa navegando consideramos que está de acuerdo con su uso. Podrá revocar el consentimiento y obtener más información consultando nuestra Política de cookies.
ACEPTAR

"Me desquicia esa locura por fotografiarlo todo"

CULTURASIR

José Ramón Vega y Víctor M. Díez. Ampliar imagen José Ramón Vega y Víctor M. Díez.
Fulgencio Fernández | 13/12/2018 A A
Imprimir
"Me desquicia esa locura por fotografiarlo todo"
Fotografía / Literatura Cancamusa, el libro que con este título se presenta este viernes en el Musac (20 horas) está creado a cuatro manos, con las fotografías de José Ramón Vega a las que pone voz y palabras el poeta Víctor M. Díez
Durante tres años, una vez al mes, el fotógrafo José Ramón Vega y el poeta Víctor M. Díez se propusieron un reto singular: realizar juegos malabares con palabras e imágenesdesconocidas. Así nació, en Eolas Ediciones, Cancamusa, el libro que este viernes presentan en el Musac (20 horas).

- Cancamusa es una palabra que nos advierte de que hay engaño, ¿dónde está el engaño? ¿O hay un engaño para cada padre del libro?

- Díez: Bueno, la verdad es que el juego declarado del ‘supuesto’ engaño es de una raíz muy noble. Ya nos gustaría que quien pretende extorsionarnos nos avisase así. Se trata mas, de un retruécano poético visual, de un trampantojo. De un juego de colegas que se cartean: tú me das el santo y yo te echo una bendición. Tú, Ful, conoces algo de esto, lo haces con Mauri.

Sorprenden las imágenes de Vega para este Cancamusa pues ya se sabe que nadie se escapa del encasillamiento y Vega tampoco, ya era el fotógrafo de los retratos, casi siempre en blanco y negro, felizmente condenado a ser el hombre que retrató a Leopoldo Panero. Tal vez un salto, ¿en el vacío? «Yo siempre he hecho retratos y seguiré haciéndolos, me gusta ese mal rato que se pasa retratando, moverme en la cuerda floja, entre el fracaso y el éxito. Además siempre he tendido la mirada hacia el exterior, fotógrafo de calle, captador de escenas, en resumen, un mirón, siempre he tenido el vicio de volverme para mirar, jajajá. Esto puede parecer un salto sin red, esperemos que no se rompa la cuerda del trapecio, pero es un género que llevo cultivando desde mis principios».

El poeta y el fotógrafo, Víctor y Vega, se citan una vez al mes. A cada encuentro de trabajo Vega se presenta con tres fotografías, «ahí te queda eso» ¿Cómo se plantea el poeta la palabra para ellas? ¿Sugieren mucho las imágenes, se lo pone fácil? ¿Es fiel a Vega o cuenta su historia y que el lector se haga la composición de lugar que quiera? «Para mí el reto era ése, jugar a poner algo en pie con tres piezas del puzzle: a veces eran temáticas, otras inconexas, otras irreconciliables. Las instrucciones eran sencillas: algo había ocurrido (las instantáneas), algo acabaría teniendo lugar (el artefacto de la cancamusa) y algo debía ocurrir en el momento, cada mes, durante tres años: la magia, lo poético como yesca sobre hierba ora seca ora mojada, una suerte de combustión espontánea...Las circunstancias: el nivel de dificultad de la propuesta, el estado de ánimo del emisor o el receptor eran variables. Todo ello ha forjado una gran amistad. Una amistad por arte de magia, podría decirse».

¿Como lleva un fotógrafo esa idea actual de que todo el mundo es fotógrafo, o al menos cuelga fotos en sus redes sociales y en sus páginas en Internet. «Ahora hay una locura por fotografiarlo todo, parece que nada existe si no lo fotografías, esa obsesión a veces me desquicia. He visto gente en museos o en conciertos con el móvil constantemente fotografiándolo todo. Para eso mejor lo ves por la red. Tienes la oportunidad de ver un Tiziano en directo y al final lo ves por la pantalla del móvil. Eso no es fotografía, la fotografía es un medio de expresión, tiene que haber una intención detrás, querer contar algo. Para eso tiene que haber lo que algunos denominan cultura de la imagen».

José Ramón Vega cuenta que los amigos le llaman el fotógrafo sin cámara, no es el eterno buscador de fotos, las 24 horas del día, ¿y eso? «La verdad es que saco poco la cámara. Años estuve todo el día con la cámara al hombro quebrantándome la espalda. No lo recomiendo, la verdad, muchas de las mejores imágenes que recuerdo, son algunas que no he fotografiado».

- ¿Qué significa en estos tiempos un libro de fotografía?

(Vega)»Yo no puedo ser objetivo hablando de libros de fotografía, porque soy un devorador de ellos. Este libro, aunque es un libro muy fotográfico, me gustaría que llegase a un público más amplio. De hecho, algunos comentarios que me han ido llegando estos días, es de gente no vinculada al mundo de fotografía y nos han felicitado. Creo que los textos de Víctor le proporcionan un armazón consistente y que lo hace más atractivo aun. La editorial Eolas ha tenido mucho que ver, en la edición no se ha escatimado en nada, creo que ha quedado un libro muy elegante.

(Víctor M. Díez): «Cancamusa es un libro del fotógrafo que quiere ser fiel a su colega, con el que ha creado una sociedad secreta pública (toma retruécano). Podría haberlo sacado él solo, pero quiso mantener encendido este fueguecito y yo encantado, arrimando broza de poema a los santos. Vale más una amistad, la de Vega, que cien poemas».

También en poesía da la sensación de que publica todo el mundo, es muy fácil la edición, se cuelga en los foros... Casi todo el mundo es poeta o ha publicado un libro de poesía, al menos en León, ¿qué nos ofrece un poeta fiel al género, de largo recorrido y con camino por hacer como Víctopr M. Díez? «Hay textos que se rescataron de los ya publicados en tam tam press, otros específicos para el libro. No se trataba de hacer un texto, una foto, que podría ser un poco cargante. Creo que ha 'quedao' bonito, equilibrado y si los textos aportan algo, son puntos de fuga, un espíritu compartido. El montaje es de Vega y creo que está muy equilibrado, que funciona. Me relaciono más con músicos, actores, fotógrafos y pintores que con poetas. No sé busco lo poético fuera del género. Me encuentro más a gusto en los límites, en los escenarios, en las imágenes. Soy un poeta poco literario, si se puede decir así, sin que suene a bocina».

Para finalizar este repaso a la colaboración, al libro a cuatro manos, ¿puede el fotógrafo JR Vega defirnir al poeta Víctor M. Díez? «Los textos de Víctor combinan a la perfección con mis imágenes. Me admira esa capacidad de recrear una situación sobre la información que ofrece una simple imagen. Su estilo es muy personal, esa mezcla de lenguaje lírico y lenguaje coloquial, la escuela de la lectura y la escuela de la taberna. Tiene una gran capacidad narrativa, sus palabras tienen tanta fuerza como la imagen, incluso más y sobre todo tiene un sello. Hemos formado un buen equipo, hay sintonía, manejamos las mismas especias y condimentos».

¿Y puede el poeta Díez definir al fotógrafo Vega?: «La fotografía de Vega me recuerda a la música de Tom Waits. Hay un clasicismo de fondo que se tamiza con la poética del abandono: lo amoroso, el perdedor, lo desolado... No sé. Una geometría lírica que, más allá, de sus maravillosos retratos, crean una nostalgia conmovedora. Los lugares, las personas que elige, lo abandonado en la naturaleza, todo remite a una canción triste que tiene swing. Y luego está siempre la elegancia, dentro de la instantánea y la elegancia de no mostrar su cámara en público. O, al menos, ser discreto, contenido, emboscarse. Dónde se habrá puesto el jodío para sacar esto o a estos. Cuál es su truco para ver sin ser visto. Magia, amigo, magia».

Magia... y poesía.
Volver arriba
Cerrar
Iniciales LNC

Editorial

Icono viñeta con el texto Lolo

La Viñeta

Silueta de la escultura La Negrilla

La Negrilla

Carta

A pie de calle