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León: Conocer el pasado por las huellas que se conservan en la actualidad

León: Conocer el pasado por las huellas que se conservan en la actualidad

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Tramo paseable de la muralla. | DANIEL MARTÍN Ampliar imagen Tramo paseable de la muralla. | DANIEL MARTÍN
L.N.C. | 15/03/2019 A A
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León: Conocer el pasado por las huellas que se conservan en la actualidad
León Romano En la Casona de Puerta Castillo se encuentra el Centro de Interpretación del León Romano
La huella romana está muy presente en la ciudad de León. En la Casona de Puerta Castillo –edificio con una dilatada historia– se encuentra el Centro de Interpretación del León Romano, con una exposición permanente que acerca a los visitantes a esta parte del pasado de León, que analiza el paso de los romanos por la capital y los restos que aún se conservan de su presencia en ella. La muestra consta de varios bloques temáticos que se reparten a lo largo de las diferentes salas que conforman este espacio y que se centran en el ejército romano –haciendo hincapié en la etapa imperial–; la Hispanias Pacavi –guerra contra cántabros y astures que supuso el epílogo de la conquista de Hispania por parte de Roma–; el León Romano –que recoge nuevas y sugerentes perspectivas sobre el conocimiento de la ciudad antigua gracias a las continuadas intervenciones arqueológicas que se vienen realizando en el subsuelo leonés–; la sexta legión victoriosa y la Legio VII Gémina –que propone un repaso a los principales hitos que jalonaron la historia de las dos legiones asentadas en suelo leonés–; la contubernium –con la recreación de uno de los ambientes destinados a albergar a los legionarios romanos–; o la Legio VII Gémina y su campamento permanente en León –donde se muestran las principales evidencias conocidas del campamento levantado por la Legio VII en el último cuarto del siglo I dC, que perdurará hasta el final del mundo romano y que presta especial atención a los asentamientos civiles surgidos en el entorno del enclave legionario–.

El programa de visitas didácticas a la Ruta Romana tiene por objeto mostrar, desde un punto de vista divulgativo y adaptado a los diferentes públicos, el legado histórico, arqueológico y cultural romano de la ciudad de León a través de cuatro espacios: el Centro de Interpretación del León Romano, las dos criptas arqueológicas de la calle Cascalería y la cripta arqueológica de Puerta Obispo. Está dirigido a grupos de centros educativos que impartan enseñanzas regladas, centros formativos de enseñanzas no regladas, asociaciones y otros colectivos sociales y tiene carácter gratuito. Se programan un máximo de una visita diaria, independientemente de su duración.

Los datos

Además, la Ruta Romana también puede tomarse por cuenta propia, recorriendo diferentes espacios ubicados en la ciudad y teniendo en cuenta datos que son de dominio público y que servirán para comprender mejor la huella romana en León. Por ejemplo, el recinto ocupado por la Legio VII tiene forma rectangular y fue amurallado en dos momentos diferentes, la primera fortificación, que debió de ser levantada a finales del siglo I, al poco de la llegada de la legión –siempre según los datos de los que se dispone– está formada por un muro de opus caementicum que presenta hacia su exterior una cara de sillarejos encintados, mientras que en su interior se desarrollaría un terraplén.

Por su parte, la segunda fortificación, conocida tradicionalmente como la muralla de cubos, es actualmente visible de forma continua en una buena parte de su trazado; dataría de finales del siglo III o inicios del IV y conserva 36 torres o cubos, la mitad de las que debió tener inicialmente, además de otras ocho que flanquearían sus puertas. Con un diámetro de unos ocho metros, su planta es ligeramente peraltada. Esta muralla tiene algo más de cinco metros de anchura y altura variable, como consecuencia de las diversas remodelaciones que ha sufrido su coronación a lo largo del tiempo.

Además, el campamento de la Legio VII contó con un acueducto que acometería al recinto fortificado por el noroeste, procedente de las lomas en las que se ubica el actual barrio de San Esteban. Su origen o captación no se conoce. Intramuros, en las inmediaciones de la puerta septentrional (actual Puerta Castillo), apareció un pequeño tramo de una de las conducciones encargadas de la redistribución del agua y sus restos pueden contemplarse hoy en el Jardín del Cid.

Las intervenciones arqueológicas recientes han permitido conocer rasgos de las diferentes edificaciones con las que contaba el campamento. Las construcciones más completas aparecidas hasta la fecha son los restos de dos edificios hallados en sendas excavaciones practicadas en el Corral de San Guisán y Plaza de Puerta Castillo, correspondiéndose este último posiblemente con parte de un almacén. Mención especial merecen las grandes termas interiores. De sus grandes proporciones da idea el hecho de que se extendían sobre buena parte del solar que ocupa actualmente la Catedral y parte de la Plaza de Regla. Situadas en las proximidades de la puerta oriental del campamento y al borde de la vía principalis. Construidas a finales del siglo I d.C. o comienzos de la siguiente centuria, aún estaban en uso durante el IV.

Siglos más tarde su estado de conservación aún debía de ser bastante aceptable, ya que se sabe que el monarca Ordoño II (914-924) transformó parte de sus estructuras en Aula Regia. En el exterior del campamento también han sido localizados importantes vestigios constructivos, vinculados en este caso al núcleo civil que se estableció en el entorno del recinto militar. El hallazgo más relevante lo constituye una larga galería curva con cubierta abovedada descubierta en las proximidades del ángulo sureste del recinto amurallado (Calle de Cascalerías). Esta importante estructura, que aún no ha podido asociarse con una edificación determinada, ha sido parcialmente conservada gracias a la creación de una nueva cripta arqueológica.
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