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Julio Llamazares: "Será como un verano largo, pasará el Covid y los pueblos seguirán vacíos"

Julio Llamazares: "Será como un verano largo, pasará el Covid y los pueblos seguirán vacíos"

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Julio Llamazares presenta este jueves su nueva publicación en la librería Alberti de Madrid. | MAURICIO PEÑA Ampliar imagen Julio Llamazares presenta este jueves su nueva publicación en la librería Alberti de Madrid. | MAURICIO PEÑA
Fulgencio Fernández | 26/11/2020 A A
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Julio Llamazares: "Será como un verano largo, pasará el Covid y los pueblos seguirán vacíos"
Literatura El escritor de Vegamián acaba de publicar ‘Primavera extremeña’; este jueves a las siete de la tarde la presenta en la librería Alberti en Madrid y puede seguirse en directo a través de Instagram
El leonés Julio Llamazares confiesa que estaba en Madrid «algo atascado» con la novela que está escribiendo y, como tantas veces, «salí con mi familia de Madrid buscando refugio en una casa de campo de Extremadura a la que acudo desde hace años siempre que necesito tranquilidad». Eran las primeras semanas de la pandemia, lo que sumaba la necesidad y la imposición del aislamiento; así fue como lo que iba a ser «un par de semanas se convirtió en tres meses, los que transcurrieron entre la declaración del estado de alarma aquel 14 de marzo —salimos un día antes— y su final a mediados de junio».

Y de aquella novela atascada resulta que le explotó otra diferente entre las manos, el viaje a la vida que vivió Llamazares en el ‘corazón’ de la muerte: «Durante esos tres meses asistimos al paso de una primavera tan espectacular y fantástica que por momentos llegamos a olvidar la situación extrema por la que atravesaba el país y que nos recordaban las noticias de la televisión y de la prensa y las llamadas diarias a nuestros amigos y familiares, apresados en sus casas y sin poder salir de ellas como nosotros».

El lugar, la casa, era un antiguo lagar cercano a Trujillo, en el corazón de una sierra abundante en ellos, de ahí su nombre, sierra de los Lagares. Entre los pocos que habían buscado un refugio similar al de Llamazares estaba uno que también era vecino del novelista en Madrid, «es Konrad Laudenbacher, ex conservador jefe y restaurador de la Pinacoteca Nueva de Múnich, y que, entre otros entretenimientos, cuidaba allí de un burro y un caballo que salvó de la muerte». O la pintura de acuarelas al natural, una de ellas fue el regalo de cumpleaños a Llamazares. «La acuarela de Konrad supuso en mí una revelación. La acuarela me hizo descubrir y valorar de repente la primavera, como si hasta ese momento estuviera ciego o ajeno al milagro de una estación que llenaba de pájaros y flores un paisaje que parecía también pintado de tan hermoso, como las acuarelas de Konrad. En medio de la muerte que azotaba el mundo entero, la vida volvía a bullir en aquel rincón de la Tierra».

Y de esa explosión nació el libro, ‘Primavera extremeña’, una circunstancia especial que hace a Llamazares reconocer que «me da cierta vergüenza contarlo por lo que se estaba viviendo, consciente de que fui un privilegiado. Es como contar que mientras el mundo se desploma la vida sigue y la primavera explota, la naturaleza sigue su curso ajena a todo. Ese contraste entre la vida y la muerte es el eje central del relato».

Y reconoce que, entre bromas y veras, hubo quien se lo recordó.  «Yo no tengo esa sensación, yo soy de pueblo, regreso al pueblo con frecuencia y este mismo lugar había sido mi refugio otras muchas veces».

- ¿No te plantearás regresar al pueblo, ya que a Vegamián no puedes a La Mata de la Bérbula?
- No, no. Somos muy de blanco o negro, o de ciudad o de pueblo. Ya he dicho que soy de pueblo y soy consciente de su realidad, de sus miserias, no todo es tan bucólico como a veces nos lo pintan ni las ciudades tan malas. Los dos tienen cosas buenas y lo ideal es disfrutar de unas y de otras pero hay que poder hacerlo;lo que ocurre es que muchos están ‘atados’ a la ciudad o al pueblo y los urbanitas idealizan al pueblo y al revés. No es eso.

- ¿No crees que a raíz de esta pandemia mucha gente regresará a los pueblos como se está diciendo, que se llenará algo la España Vaciada?
- Sinceramente, no lo creo. La pandemia es como un verano mucho más largo, que llena los pueblos pero que cuando pase cada «mochuelo a su olivo». Yo lo que he leído es que hay gente que está buscando casas pero muy cerca de las grandes ciudades, pueblos a veinte o treinta kilómetros de Madrid por si se repite una situación como la que estamos pasando.

De aquellos meses ‘bucólicos’ en la Sierra de Lagares regresó Llamazares a Madrid, en el corazón de la pandemia y la bronca. «Nada más llegar a Madrid ya lo noté, me apeé del coche para sacar las maletas y comenzó a sonar el ruido de las cacerolas desde todas las ventanas. Un baño de realidad.

- ¿Culpa de los políticos?
- No voy a ser yo quien los defienda, no me creerían, pero hay otra mirada que debemos tener. Nos comportamos como los niños, cuya preocupación cuando ocurre algo es ‘echar la culpa’, buscar al culpable ¿Los políticos? A veces da la impresión de que son nuestro seguro para tener a quien echar la culpa, no son marcianos ni productos de laboratorio, salen de nuestra sociedad, incluso los elegimos.

Como ha hecho siempre no se esconde Julio Llamazares a la hora de hacer valoraciones o dar opiniones sobre la realidad que vivimos y en las sucesivas entrevistas con motivo de la publicación de esta novela sus palabras han pasado a ocupar titulares. De la RAE asegura que «a nadie le preocupa lo que dicen; de la monarquía destaca su anacronismo y sobre la libertad de elección de colegio recuerda una anécdota familia, de su padre, maestro en la escuela pública. «Discutía mucho con un pariente que era firme defensor de la libertad de elección de colegio  y mi padre zanjaba la polémica siempre igual: Me parece muy bien, libertad de elección, pero para los niños de La Braña y Arintero también».
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