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Julio González: "Mi gran espina clavada es no haber conseguido un ascenso"

Julio González: "Mi gran espina clavada es no haber conseguido un ascenso"

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Laura Pastoriza y Jorge Alonso | 16/07/2016 A A
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Julio González: "Mi gran espina clavada es no haber conseguido un ascenso"
El Confesionario El suyo es uno de los nombres inolvidables de la historia del Baloncesto León. Un partido de un equipo en el que este leonés de adoción jugaba cambió la trayectoria del basket en España, y aún lo recuerda como si fuera ayer
– ¿De qué pecados te confiesas?
– Siempre se podría haber mucho más, cuando te retiras te queda un poco el debe de se podría haber entrenador más, competir más, me puedo recriminar esa.

– Asturiano, media vida en León, ¿tienes dos casas?
– No, desde que llegué me considero leonés, mis hijos han nacido aquí, mi mujer es de aquí y siempre que me preguntan digo que soy de León.

– Formaste parte de los ‘Júniors de Oro’, ¿cómo ves aquello con el paso de los años?
– Lo recuerdo con mucho cariño y grandes recuerdos, fui internacional desde los 14 años hasta los 20, y eso fue un hito histórico para el baloncesto español, ganarle a Estados Unidos una final del Mundial le dio un impulso muy grande.

– De aquellos Gasol, Navarro, Cabezas, Reyes... ¿mantienes el contacto con alguno?
– No, es difícil, es más cuando juegas contra ellos y hasta hace algunos años sí pero ahora con el que más con Felipe, tengo buena relación con Gustavo Ayón, hemos ido a ver varios partidos del Madrid y cuando los veo es como si no hubieran pasado los años, seguimos contando las mismas batallas, pero tienen vidas muy complicadas.

– ¿Qué espinita te queda?
– Conseguir un ascenso, es la gran espina que me voy a llevar a la tumba porque tanto en León como en Tenerife nos quedamos muy cerca de hacerlo.

– Volviste a León para vivir casi los últimos momentos del club, ¿cómo lo viviste?
– Fue difícil, venía de Tenerife de una situación similar y se veía, se rumoreaba que el equipo podía desaparecer, yo contaba con acabar mi carrera aquí y la verdad que con mucha pena. Es muy difícil ver ahora el Palacio con 200 personas.

– Aún así volviste a Fundación en EBApara retirarte en León.
– Fue el final de un círculo un poco complicado, la cabeza quería jugar pero el cuerpo y los médicos decían que no y ha sido la peor experiencia a nivel deportivo que he tenido. Querer y poder es muy complicado, pero aún así ayudé al equipo a salvarse y ellos me ayudaron a vivir esos pequeños momentos antes de retirarme.

– ¿Con qué entrenador y con qué compañero te quedas de todos estos años?
– Es muy difícil: Roberto, De Grado, Jareño... pero sobre todo con QuinoSalvo, ha sido de los que más ha apostado por mí y ha sido muy duro todo lo que ha pasado ahora. Con compañeros sobre todo con Martín Ferrer, somos amigos desde los 14 años, nuestros hijos son amigos y la relación es mucho más que una amistad.

– ¿Y cómo es el cambio de jugador a entrenador?
– Ahora los entiendo mucho más y les pido perdón desde aquí por lo que les hice pasar todos esos años (risas). Es difícil explicar lo que tú ves tan fácil a un grupo de gente.

– ¿Es difícil ver la situación del baloncesto español en la actualidad?
– Lo es. Yo hace dos años que me retiré y aún me deben dinero de Orense. Es complicado y por eso creo en los proyectos de cantera, que es además una buena forma de involucrar a la gente de la ciudad.
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