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OPINIóN IR

13/07/2019 A A
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Casi todo en esta vida es provisional: los muebles, las casa, los coches, los zapatos; sin embargo, resulta necesario recurrir a una cierta estabilidad en muchos campos si queremos que las cosas funcionen. Parece que viviéramos sumidos en una eterna campaña electoral, en la que votemos lo que votemos, los votados nunca están contentos y hacen buena cualquier excusa para redirigirnos a las urnas permanentemente una y otra vez.

Más de dos meses han pasado desde las últimas elecciones generales (cuyo coste es de casi 140 millones de euros, lo aclaro por si hay que repetirlas) y el candidato a la presidencia del Gobierno no ha sido capaz de lograr los apoyos que aseguren su investidura. ¿De quién es la culpa? ¿Por qué no pactan los que pueden y deben hacerlo? Lo quieren todo. No asimilan que la población ya no desea mayorías absolutas. El voto está muy fragmentado y nada de malo tendría una coalición que nos ofreciese iniciativas plurales, en las que unos y otros aportaran lo mejor de sus programas. Sería el sistema perfecto. Pero no, en vez de buscar soluciones se ponen cordones sanitarios, mienten, insultan nuestra inteligencia dirigiéndonos a una segunda vuelta en otoño. ¿Qué sugieren con su actitud? ¿Hemos votado mal? ¿Los españoles no tenemos criterio? ¿Somos tontos? El 28 de abril el 75,75% del censo acudió a la cita y habló alto y claro. Esto no es una partida de parchís para niños en la que si no nos gusta el resultado ‘me enfado y no respiro’ o ‘esta era de prueba, ahora sí jugamos’ y así hasta que salga el resultado que convenga.

Deberíamos negarnos a seguir su juego. Si como se prevé no son capaces de ponerse de acuerdo, que no sueñen con una aritmética distinta. Repitamos resultado, que no nos vacilen. Nosotros hemos cumplido y seguimos en funciones, con los mismos presupuestos que dejó Mariano. ¿Y Mariano? En la playa. Deberá pensar: «De la que me he librado…»
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