En un invierno en el que las precipitaciones han sido más que frecuentes y generosas, el agua sucia llega a las casas cada por dos por tres. La situación, apuntan, «se le ha comunicado al Ayuntamiento en numerosas ocasiones por los vecinos del pueblo y la medida a adoptar por el Consistorio es limpiar los depósitos y no siempre, pero no es donde radica el problema». Insisten en el que el Ayuntamiento no pone soluciones y que por ello «seguimos sin disponer de agua apta para el consumo». El pasado fin de semana, el agua embarrada regresaba a los hogares, y por ello comunicaron la situación al departamento de Sanidad de la Junta de Castilla y León, para que tomen cartas en el asunto, y de nuevo al Ayuntamiento de Garrafe «sin que a día de la fecha nos den respuesta».
La situación provoca que ya no pueda utilizarse el agua para el consumo humano, y es que los vecinos no ponen la lavadora, el lavavajillas y o los calentadores por miedo a que se obstruyan por la arena que puede arrastrar el agua a las cañerías.
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