Carta abierta a mi oncóloga

Por Belén Arén Fernández

Belén Arén
19/10/2022
 Actualizado a 19/10/2022
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Estimada Doctora Pérez:

En febrero del 2020 —sí, a punto de ser confinados—, me diagnosticaron cáncer de mama. El azar quiso que usted fuera mi doctora y el tiempo ha sido testigo de su apoyo incondicional en momentos muy complicados.

Tenía mucho miedo. "No quiero me morir", decía. Las decisiones son actos muy complejos, suelen ser más fácil para temas sociales y familiares, pero tenemos menos habilidades y conocimientos cuando se trata de la salud. No comprendemos la magnitud del problema, ni cuál es realmente la mejor opción. Además, las personas somos seres emocionales, muy vulnerables y la incertidumbre del resultado final la vivimos con temor, según aceptemos o rechacemos las consecuencias de las decisiones que se toman a partir del diagnóstico de una enfermedad tan estigmatizada.

Desde el principio deseaba tener un enfoque integral, con empatía y compasión de la nueva situación vital a la que me enfrentaba. Como decía Nelson Mandela: "Nada resulta más deshumanizador que la falta de contacto humano". "Más que centrarse en mi tumor, quiero que se centren en mi persona. Así serán cuidados con mayor calidad, con mayor respeto y humanización, pues al centrarse en mi persona considerarán, valorarán y reconocerán mis inquietudes, expectativas…", pensaba.

La he escogido a usted porque considero que aúna los conocimientos científicos con la comprensión humanística del ejercicio de la medicina, cosa que no es nada fácil en esta época que me tocó vivir y donde la ciencia como ciencia, arrincona en muchos momentos el alma y emociones que se producen ante la palabra cáncer.

Usted me ha ayudado a que no vea al cáncer como algo contrario a la realidad, incorrecto o sin motivo. Me ha aportado tranquilidad.

Todavía no puedo cantar victoria pues la terapia hormonal dura cinco años y yo me encuentro en ese grupo de personas a las que esta medicación les hace daño, mucho daño y merma mi calidad de vida.

En este punto me gustaría hacer una reflexión. Es importante que cuando los tratamientos se aprueban lleguen a todas las comunidades, porque al final depende de dónde vivas y eso es muy cruel. Se han aprobado nuevos tratamientos, y a España tardan en llegar más de un año. Yo no puedo hacer planes a una semana vista, tengo que ir día a día; los dolores musculares y de articulaciones que me dejan los tratamientos me impiden llevar una vida normal. Todo mi futuro no es el que tenía previsto, tengo que aceptarlo e ir pasito a pasito.

El cáncer de mama, no ha venido solo. La ansiedad o el miedo son mis nuevos compañeros de vida.

No quiero que este sea un día de quejas y dolor, quiero dirigirme a usted y decirle que me siento muy agradecida ya que con sus palabras me ayudó a sobrellevar la noticia de mi enfermedad de una manera responsable y paciente. Además, me ha ofrecido alternativas que alientan mi interés por recuperarme. Muchas gracias por su apoyo profesional y emocional. En este ultimo punto ha sido de vital importancia también la figura del Doctor Serrano, psiquiatra del Hospital de León.

Expresar profesionalidad, transmitir tranquilidad, mostrar buen trato y generar confianza son cualidades excepcionales que el equipo de medico y sanitario ofrece a los pacientes, en especial hacia mi persona, y me siento muy agradecida por la impecable labor que ejercen hacia cada paciente. Doctora Pérez; una de las cosas que más efecto han tenido en mi modo de enfrentar el cáncer ha sido su empatía, su preocupación por mi salud. ¡Gracias!

En el Día Mundial del Cáncer de Mama quiero animar a las personas que lo padecen como yo. Es de vital importancia la colaboración médico-paciente, y muy importante la actuación de equipos multidisciplinares (esto ultimo en importante en cualquier área de la salud).

Gracias a todo el equipo medico del Hospital de León, me siento segura entre ustedes.
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