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Vivir lento

Vivir lento

OPINIóN IR

21/09/2021 A A
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Vivir lento
Es la misma de siempre, con su negro asfalto sin pulir, maltratada por el peso de los camiones que indolentes dejan su tonelaje caer a plomo sobre su tatuaje de grava, pero ahora exige. No da nada a cambio, ni se recupera de las heridas que empobrecen la amortiguación de los envejecidos caballos metálicos, pero ha tomado una decisión, bueno, ella no, que a la carretera, tal vez por ese toque femenino de bautismo, no le dejan mandar. Los demás, esos entes que según vas subiendo en la escalera se desdibujan, han rubricado un acuerdo: A 30. Y donde ayer eran 50 kilómetros por hora, hoy eso se computa por 200 euros y dos puntos. Y remiramos de reojo a la pobre fémina, pisada de nuevo, agobiada en horas punta y manteniendo el tipo pese a que nadie se haya fijado en que ya no le queda fondo de armario al que echar mano. Nada, ella sigue en la pelea, ahora a cámara lenta. Y aunque ir de rebajas siempre es un acontecimiento festivo, estas disgustan. No sirven las alabanzas de la policía de Ponferrada, que aplaude la sensibilidad, responsabilidad y cientos de términos acabados en dad de los conductores. No, cuando van acompañados de la colocación de un radar que toca el bolsillo con premura, en pleno poso de pandemia y con la incoherencia de esa reducción porque sí. Habrá menos muertos, dicen apelando al pobre pálpito humano que aún queda. Y compramos discurso, pero ¿no hay baches con nombres de fallecidos que no pudieron sortear el catastrófico agujero que nadie recordó parchear? Levantar el pie solo es un gesto, algo más si se transfiere a la calculadora de los servicios de transporte o al tiempo de reparto en la sociedad del «ya», pero ¿y si nos esforzamos todos y nos regalamos un camino al futuro con su tapiz renovado, su señalización a la última, inclusiva y respetuosa? Convivir es más que imponer, es ceder, ofrecer…y reciprocidad cuando la amenaza es toquetear la cartera de quien también paga la alfombra.
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