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Un pueblo orgulloso de Esther, su mártir

Un pueblo orgulloso de Esther, su mártir

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Dos jóvenes familares de Esther Paniagua muestran un retrato de la mártir. Ampliar imagen Dos jóvenes familares de Esther Paniagua muestran un retrato de la mártir.
Fulgencio Fernández | 10/09/2019 A A
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Un pueblo orgulloso de Esther, su mártir
Sociedad La localidad natal de la enfermera y monja leonesa asesinada en Argel en 1994 se volcó en un homenaje por su beatificación
A veces la gente extraordinaria vivió a tu lado, cerca de tu casa, en tu pueblo. En el caso de Esther Paniagua ocurrió en Izagre, localidad donde creció y jamás dejó de visitar hasta aquel 23 de octubre de 1994, cuando fue asesinada al lado del hospital donde trabajaba en las afueras de Argel.

Esther era monja y enfermera. Esther había decidido entregarse a los que más la necesitaban en el hospital Beni-Nen de Bad el Oued pese a ser muy consciente de que corría serio peligro. Esther no dudó en seguir al lado de los que la necesitaban pese a que la mañana de su muerte el cónsul y el embajador de España habían acudido al hospital Beni-Nen para avisarla del peligro cierto de una acción terrorista de los islamistas.

Tan cierto que horas más tarde fue asesinada junto a otra compañera, la burgalesa Caridad Álvarez, Cari, misionera y enfermera como ella.

Esther sabía que podía ocurrir, tanto que el cónsul Jiménez Ugarte comentó: «Creo que era muy consciente del riesgo que corría, me sorprendió la tranquilidad de su rostro, incluso diría que estaba muy bella».

Llegaron después reconocimientos, incluida su beatificación, celebrada de manera religiosa en Argel y la Catedral de León.

Pero faltaba el de aquellos que sabían de su pasión por entregarse a los demás, de quienes la vieron crecer, de quienes fueron sus vecinos hasta aquel 23 de octubre de 1994: las gentes de Izagre. No la habían olvidado pero, como en tantos pueblos leoneses, el invierno es largo, duro y despoblado. Por ello aprovecharon ese mes de agosto en el que tantos regresan a sus casas, a sus recuerdos, pero honrar la memoria de su beata, de su mártir, de su vecina, de su enfermera, de su monja, de Esther. Acudieron todos, resultó muy emotiva una jornada en la que el acto central fue una misa presidida por el obispo Julián López, oficiada por su párroco ‘don Matías’ y con la presencia de otros seis sacerdotes hijos del pueblo en el altar. En los bancos la familia de Esther y los vecinos, dos niñas que portaban un retrato de Esther y muchos momentos cargados de la emotividad de los recuerdos de quien ya no está y se fue muy joven de una manera muy cruel.

Entre los asistentes también estaba Sor María Piedad, superiora de las Madres Agustinas Misioneras, congregación a la que pertenecía la mártir de Izagre, y que anotó en la partida de nacimiento de Esther Paniagua una notas que completaban su biografía: «Emitió su Profesión de Votos Perpetuos el día 15 de agosto de 1975 en Madrid». Y el obispo Julián López añadió la última: «Murió mártir en Argel el 23 de octubre de 1994 y fue beatificada en Orán el 8 de diciembre de 2018».

Y recordada en Izagre el 11 de agosto de 2019. Firma, su pueblo.
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