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Un paseo por los Doce Apóstoles

Un paseo por los Doce Apóstoles

EL BIERZO IR

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Francisco A. Ferrero | 01/08/2021 A A
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Un paseo por los Doce Apóstoles
Rutas de nueve a una El Apostolado está formado por una alineación de rocas majestuosas donde el predominio de la verticalidad, unido a sus curiosas formas erosivas y a la imaginería religiosa exacerbada de épocas pasadas...
La excursión se inicia en el área recreativa de Ferradillo, situada en el kilómetro 18,5 de la carretera que sube al Campo de las Danzas. Según la toponimia, el paraje se conoce como Llama de Follos (o Foyos), denominación empleada aún hoy en día por las personas de más edad de los pueblos de entorno. En castellano antiguo, “llama” se denominaba a un prado húmedo a veces con fuente y “foyos/follos” está relacionada con hoyos. La denominación toponímica, por tanto, hace referencia a la abundancia de agua en la zona que constituye, además, el nacimiento de una de las ramas principales que da origen al arroyo de Santa Lucía de Valdueza. Un poco más abajo del área recreativa, una pequeña captación aprovecha un caudaloso manantial para suministrar agua de calidad a los pueblos, tradicionalmente deficitarios de este recurso, de Rimor, Orbanajo, Ozuela y Toral de Merayo. Esta zona constituyó, en el pasado, una majada ganadera y zona de pastoreo anexionada a los pueblos de la Quintería (Montes, San Adrián y Ferradillo) bajo la propiedad del Monasterio de San Pedro de Montes. Las actuales repoblaciones forestales han configurado un nuevo paisaje que ha favorecido, entre otras cosas, la supervivencia de los muchos manantiales que hay en la zona y estabilizar unos terrenos afectados por virulentas tormentas.

Una vez alcanzado el collado de El Moscadero, una ancha pista discurre casi horizontal por la cabecera del arroyo de San Adrián, formada por un circo montañoso con altitudes que superan los 1.600 metros, culminando en el teso de La Guiana, situada en la cota 1.848 m snm. Guiana (conocida también como la Aguiana) es un punto de referencia y símbolo de la comarca berciana, tanto para los bercianos como para los cabreireses.


Existen tres formas aceptables para definir el monte que, visto desde Ponferrada, adopta la forma de una pirámide regular. Su nombre procede de la expresión latina "Pinna Aquiliana" (Peña de las Águilas), con el paso del tiempo el nombre se transformo en Aquillana, después Aquiyana, y más tarde Aguiana. Posteriormente, por influencia de los lugareños Guiana (o La Guiana). Al adoptar este último nombre, se ha perdido el nombre primitivo de Aquiliana que hacía referencia a las águilas, y se ha empezado a utilizar el nombre que hace referencia a guiar: “La Virgen de La Guiana es la guiadora de las almas a la gloria”. Lo que parece que no tiene cabida es la palabra AQUIANA, que se ha puesto de moda desde que Enrique Gil y Carrasco lo utilizara profusamente en su novela “El Señor de Bembibre” al referirse a esta eminencia geográfica. También el periódico semanario AQUIANA (hoy ya desparecido) contribuyó aún más a sembrar confusión sobre el legítimo nombre de la cumbre de la Aguiana. En este trabajo utilizaremos indistintamente la Guiana o la Aguiana para definir una de las referencias geográficas más históricas del Bierzo.

En 1849, el diccionario Madoz describía la “Aguiana” de la siguiente manera: "AGUIANA (A), Vulgo, (GUIANA: monte en el Vierzo, prov. de León a 2 leguas de Ponferrada. Es el más notable por su elevación y estructura de los montes Aquilianos. Afecta la forma de una pirámide regular cuya ancha base descansa sobro una cordillera de enormes y descarnados peñascos conocidos por el Apostolado; en ellos anidan las águilas y otras aves de rapiña, y de allí se desprenden para arrebatar los ganados menores de las aldeas vecinas, y a veces hasta los niños de pecho. Las cavidades de los peñascos producen ecos que se repiten con mucha fuerza, pero con poca precisión, debido sin duda a la multitud de aquellos. La vertiente de la montaña está cubierta de una vegetación muy pobre, que consiste en su mayor parte en brezo; es rapidísima por los puntos de E., S. y N., y solo por el O. permite cómodo acceso hasta la cumbre. Desde ella se divisan en variado y sorprendente panorama las fértiles llanuras del Vierzo, surcadas en todas direcciones por ríos y arroyos, y terminadas por altísimas cordilleras., sus poblaciones principales, las agrestes montañas de Cabrera, el delicioso valle do Orres en la prov. de Orense, y una gran parte del terreno llano de la de León".

En la cumbre de la Aguiana (a 1.848 metros altitud) se construyó una ermita ya desaparecida y dedicada a la Virgen de La Guiana, aunque, no hace mucho años, desde sus cimientos se intentó reconstruir una réplica que en la actualidad está en estado casi ruinoso. Son muy duras las condiciones meteorológicas a esa altitud, y muy abundantes las tormentas. Dada su situación estratégica y las magníficas vistas a toda la hoya berciana, hay instalada una flamante caseta contraincendios en sustitución de una más antigua que se edificó sobre el cementerio de la ermita-santuario, ya que aparecieron numerosos restos humanos durante su construcción. Lo cierto es que en la actualidad la caseta y los muros de la nueva ermita, de altar abovedado, constituyen ya un binomio inseparable que sobresale en la cumbre.

En honor a la Virgen de Montes se celebraban cuatro fiestas principales o romerías a la que acudía numeroso gentío del Bierzo y La Cabrera En honor a la Virgen de Montes se celebraban cuatro fiestas principales o romerías a la que acudía numeroso gentío del Bierzo y La Cabrera. El lunes de Pascua del Espirito Santo, después de cantarse la misa conventual, salían los monjes cantando la Letanía Lauretana, presididos por el Abad del monasterio con la imagen de la Virgen de La Guiana hasta encontrarse con la procesión que, desde Villanueva, venía con otra imagen conocida como Peña Aquiana (también conocida como “Guianina”). A Tres kilómetros de cada pueblo y a dos de la cumbre se realizada "el Encuentro". A continuación, varios monjes acompañaban las dos imágenes, seguidas de procesión, hasta la ermita de la cumbre la Aguiana donde se cantaba una misa, al tiempo que se bendecía el Bierzo y sus frutos. Al ocaso, de nuevo regresaban los peregrinos a sus hogares. Durante el tiempo de estancia de la Virgen en la ermita, se celebraba misa en las festividades de Nuestra Señora y San Ana y las romerías del 15 de agosto y el 8 de septiembre. En el año 1.772, por prohibición del Obispo, dejó de subirse “La Guianina” (procedente de Villanueva) hasta la ermita y en el año 1.903 ya no se subió a la Virgen de La Guiana (procedente de Montes) por encontrarse caída la techumbre de la ermita. Según la tradición oral, en los años 1960-61 se celebraron las últimas romerías periódicas con culto sobre las ruinas de la iglesia. En la subida de las dos Vírgenes participaban los vecinos de los pueblos de Montes, San Adrián y Ferradillo, todos ellos pertenecientes a la Quintería de Montes.

No cabe duda de que, en base a las referencias históricas mencionadas, el monte de La Guiana, todos sus caminos procesionales y el collado del Campo de las Danzas, donde se celebraban las romerías en honor a la Virgen, conservan un alto valor histórico que no debemos nunca olvidar porque pertenecen a nuestra cultura más arcaica. No obstante, el objetivo de esta ruta es hacer un pequeño recorrido, con vocación botánica, por el afloramiento rocoso que se sitúa en la base de la Aguiana, conocido como el Apostolado o el derrumbadero de los Doce Apóstoles.

Una vez alcanzado el paraje del Collado, que actúa como divisoria de aguas entre las cuencas de San Adrián y Montes, un camino perpendicular a nuestra derecha nos adentra, en ligera pendiente, primero entre altas escobas y después entre ralo brezo, hasta la base del acantilado de los Doce Apóstoles. Las rocas aquí son muy distintas de las rocas de carácter ácido que hemos podido observar en la generalidad del recorrido. Se trata de dolomías, una variedad de caliza con alto contenido en magnesio y de edad ordovícica (periodo que abarca de los 488 a los 444 millones de años).

Este enclave, englobado en la la Sierra de Los Aquilianos, está protegido bajo la figura de la Red Natura 2000 La presencia de esta “isla”, de aspecto arrecifal y consistencia cálcico-dolomítica, al estar rodeada de un mar de rocas silíceas, ha propiciado su colonización por plantas de apetencia por los suelos calizos. Esto ha dado lugar a una microrreserva de flora acantonada con una alta especiación, siendo muy frecuentes los endemismos locales que, con una biodiversidad inusitada, atesora plantas únicas en el mundo. No en vano, este enclave, englobado en la la Sierra de Los Aquilianos, está protegido bajo la figura de la Red Natura 2000.

Gracias, primero, a los trabajos de Martín del Amo en el año 1872, se conoce la existencia de flora singular en estos enclaves. Más adelante, en 1880, el abate y botánico francés Pierre André Pourret, elaboró unos magníficos herbarios con plantas de los afloramientos dolomíticos de los Aquilianos. Le siguen otros investigadores como Jean Michel Gandoger en 1910 o el prestigioso botánico alemán W. Rothmaler que, entre los años 1934-1935, descubrió nuevas especies y endemismos para la ciencia.

En 1978 los botánicos B. Casaseca, S. Castroviejo y Valdés Bermejo siguen añadiendo nuevas especies en estos parajes de los Montes Aquilianos y la Sierra del Teleno . Los trabajos de Gonzalo Nieto Feliner , exdirector del Real Jardín Botánico de Madrid, dieron como resultado los estudios más completos sobre la flora de los Montes Aquilinos que, además, constituyeron su tesis doctoral. Otros trabajos recientes del Departamento de Biodiversidad y Gestión Ambiental de la Universidad de León (Carmen Acedo, Ana Molina, Bernardo Miranda, Carmen Lence, Félix Llamas y otros), han puesto en valor y dado a conocer a la comunidad en general la importancia florística asociada a los Montes Aquilianos y el merecimiento que tienen para ser declarados determinados espacios singulares como Microrreservas de Flora, como lo son, y muy especialmente, los Doce Apóstoles y las Peñas de Ferradillo. Las pequeñas plantas que se desarrollan en esta zona están condicionadas por los terrenos predominantemente dolomíticos que la constituyen, destacando algunos endemismos estrictos como el "Geranium dolomiticum" muy abundante en esta zona de ambiente ruderal, y otras muchas especies de carácter rupícola. Todo ello, es su conjunto, hace que esta zona de los Aquilianos aúne tanto un valor histórico como científico como para que merezca ser visitado, eso sí, siempre con mucho respecto y silencio, sin tocar nada, como si accediéramos al interior de un recinto catedralicio.
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