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Un curso más con las clases patas arriba

Un curso más con las clases patas arriba

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Un grupo de escolares del San Claudio juegan en las jornadas de puertas abiertas del Palacio de Exposiciones celebradas en el mes de marzo. | SAÚL ARÉN Ampliar imagen Un grupo de escolares del San Claudio juegan en las jornadas de puertas abiertas del Palacio de Exposiciones celebradas en el mes de marzo. | SAÚL ARÉN
Víctor S. Vélez | 23/12/2019 A A
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Un curso más con las clases patas arriba
Educación León es la única provincia de la comunidad que en septiembre regresó con menos alumnos, mientras que la interinidad del profesorado o los cierres de aulas siguen sin tener solución
La educación en León ha vivido un 2019 de sensaciones encontradas. Por un lado, y a pesar de una ligera pérdida de puntuación, se ha vuelto a constatar el alto nivel educativo que avala a la comunidad en los informes Pisa. Por el otro, ser la única provincia que volvió a las aulas en septiembre con menos alumnos no invita al optimismo. En la segunda mitad de la década que está a punto de cerrarse, León ha perdido más de 3.000 estudiantes entre Infantil y Bachillerato y sin esperanzas de recuperar la barrera de los 60.000.

Los cierres de aulas, especialmente en el medio rural, también han sido otro de los aspectos que ha habido que lamentar en León durante este curso. Pese a no ser el peor septiembre, Campo y Santibáñez, Palacios de Fontecha, Orallo y San Juan de la Mata no volverán a abrir, al menos según las previsiones, sus escuelas en este otro rostro de la despoblación. No obstante, en este sentido, es de justicia reconocer el esfuerzo de la Junta de Castilla y León por mantener unidades abiertas en pueblos con tres y cuatro alumnos. En los datos presentados a comienzos del curso, la Consejería de Educación mantenía abiertos 19 centros en la provincia en esta situación, casi la mitad de toda la comunidad.

Las peticiones de los profesores


El 2019 tampoco pasará a la historia como el año que acabó con las reivindicaciones de los docentes leoneses. Buena parte del año ha estado protagonizada por la lucha por la jornada de 35 horas y hechos como que, después de llevar más de un mes de curso, continuaban sin cubrirse 70 vacantes de profesores parciales.

Entre los 'males' del gremio de maestros se encuentra la elevada tasa de interinididad, situada en torno al 20 por ciento, o la parcialidad de las jornadas que volvió a subir en septiembre. Desde la Junta de Personal Docente se considera como "decepcionante" el cambio en la Consejería de Educación. El relevo del leonés Fernando Rey, Rocío Lucas, no habría cubierto en estos primeros meses al frente del departamento las pretensiones de los representantes sindicales del profesorado provincial.

Por ello, los profesores han reivindicado a lo largo de todo el año la reducción de ratios y del horario lectivo para poder realizar mejorar la atención a las familias y las tutorías. También, el sector de la enseñanza levantó la voz para no tener que elegir entre carrera profesional o sexenios y para solicitar un protocolo efectivo ante las nevadas.

Cambios y desajustes


Aunque muchas cuestiones sigan sin salida, este año también ha dejado cambios en educación. Entre ellos, un nuevo calendario escolar que incluye varios descansos más a mitad de trimestre. También parece que se ha dado luz verde a la histórica reivindicación del instituto de Villaquilambre que, finalmente, impartirá clases de Secundaria y Bachillerato.

Otras cuestiones permanecen a la espera como la reforma de la 'Selectividad' o el despegue definitivo de la Formación Profesional (FP) Dual. En los primeros años de la nueva década se espera que puedan producirse algunos avances en este sentido.

En el 2019 también se cerró el Ceip Luis Del Olmo de Ponferrada y se han producido algunos desajustes en el normal desarrollo de las clases. Los reiterados fallos en el inicio de curso en el IES Fernando I de Valencia de Don Juan, la suciedad tras unas obras en el Colegio Anejas o los problemas con la calefacción del instituto Padre Isla ante la llegada del frío, han sido algunas de estas situaciones que a lo largo del año que está cerca de cerrarse no funcionaron todo lo bien que podían haberlo hecho.

Más frentes abiertos


A la espera de que desde el Gobierno se promueva una Evaluación del Bachillerato para el Acceso a la Universidad (Ebau) única para todo el país, en una iniciativa capitaneada por la Junta, y de encontrar la fórmula para dar con un modelo de FP con mayor participación de las empresas, la educación leonesa cuenta con más frentes abiertos. Muchos de ellos también se encuentran en 'stand by' debido a la inestabilidad política y la puesta en marcha definitiva de la 'Ley Celaá'. Debates históricos al margen, como el peso de la asignatura de Religión Católica, la nueva normativa ha causado controversia este año en cuestiones como la educación especial. Agrupaciones de padres y madres se concentraron en contra de la propuesta 502 que plantea eliminar los centros especializados para atender a este alumnado.

En el ámbito de la convivencia el mayor problema sigue siendo el 'bullyng' en las aulas que, en la actualidad y con las nuevas tecnologías, también tiene su eco fuera de ellas. Este año hemos conocido en la provincia cifras como que uno de cada tres menores sufre acoso escolar y uno de cada cinco lo ejerce. Unas estadísticas que implican, indiscutiblemente, que sea uno de los asuntos que precisan de una intervención más urgente.

La nueva década supone para León y el resto de la comunidad el reto de encauzar todos estos frentes abiertos manteniendo los altos niveles de calidad educativa. Entonces se podrá decir que lo que hoy está patas arriba, mañana lo será solo porque se están haciendo piruetas.
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