Publicidad
Un bus de película

Un bus de película

OPINIóN IR

15/08/2022 A A
Imprimir
Un bus de película
Soy de esos afortunados que pueden dormir, leer, escribir y hacer lo que haga falta, siempre con decoro, en el autobús. Cuanto más lo pienso, más siento como un lugar mío esa caja de hojalata con ruedas doce metros por dos y medio en la que tanto he sudado, pero que tantas anécdotas me ha dado.

Abandoné a mi padre en la estación de Méndez Álvaro en cuanto me di cuenta de que los papeles de la matrícula y otros documentos imprescindibles para mi nueva vida en la capital habían quedado en el bolsillo del asiento. Me planté en la avenida delante del vehículo como si parara un tanque y por poco no se infarta el chófer. Leí el Quijote con sus notas, la edición de la RAE, en varios servicios que se tiraban más de cinco horas cada viernes y domingo por las nacionales castellanas hasta pasar Izagre. Elena me toma el pelo cada vez que le digo que ya he visto tal o cual película: «En el Alsa, claro». De hecho, compartimos un trayecto nocturno con un borracho que no paró de cantar canciones en rumano hasta Valladolid. Nos refugiamos en ‘Los Boxtrolls’ (6,2 en Filmaffinity, en el top 10 de mi ranking Alsa).

En otro servicio de madrugada nadie en el pasaje pegamos ojo por una mujer que hablaba a voz en grito. La pobre iba a recoger a los restos mortales de su hermana a Madrid y explicaba a su interlocutor que estaba tan gorda que no cabía en la caja. La propia hermana sugirió que mejor incinerarla allí y volver con las cenizas, también en el bus, no sé si en el asiento, en el estante o en el maletero. Teniendo en cuenta mi experiencia, en el asiento es incómodo, en el estante puede ocurrir una desgracia y que acaben todos como si hubiera pasado guirrio haciendo de las suyas, y no sería la primera vez que veo por la luna trasera un sendero de maletas como las miga de Pulgarcito, es decir, ceniza al asfalto. Una opción sería pagar un euro más y coger el seguro por si esto ocurre, para reclamar la indemnización. Ahora bien, no sé si el perito se creería la película.
Volver arriba

Newsletter