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Tu ¿qué harías?

Tu ¿qué harías?

OPINIóN IR

30/12/2014 A A
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Tu ¿qué harías?
En España teóricamente hay más de treinta millones de cristianos, es decir, de bautizados. Unos dicen seguir siéndolo y otros prácticamente han renunciado, pues no quieren saber nada o incluso se manifiestan contrarios.

Ciertamente ignoro cuál es en este sentido la situación en que se encuentra el lector de estas líneas. Pues bien, imagina que hoy vienen a tu casa unos fundamentalistas musulmanes y dicen que, si no dejas de ser cristiano y te haces musulmán, te matan o te quitan todo lo que tienes.

Imagina que, si no les haces caso, vas a perder tu trabajo y tu casa, que tendrás que irte a vivir a otro país sin poder llevar contigo nada de lo que tienes. Probablemente más de uno o muchos dirían que ya no son cristianos y en caso de serlo, ante una prueba tan difícil dirían que renuncian a su fe.

Entre tanto en este mismo instante hay en el mundo cientos de miles de cristianos que sí están pasando por esta misma situación y que lo han perdido todo antes que renunciar a su fe.

Están viviendo en campos de refugiados, en condiciones deplorables para ellos y para sus hijos. Eso sí, sienten en su alma la satisfacción de haber sido fieles a Jesucristo, con todas las consecuencias.

El problema está en que difícilmente se puede ser fiel en estas situaciones difíciles si no se es fiel en las cosas pequeñas. Los cristianos de Siria, de Irak, de Nigeria, que están afrontando con tanta valentía las persecuciones y el martirio es porque su relación con Jesucristo es auténtica y sincera, porque se alimentan de la Palabra de Dios, porque participan de verdad en la Eucaristía y no con una simple presencia física, porque su cristianismo no es superficial y meramente sociológico.

Estos mártires del siglo XXI están poniendo en evidencia nuestra cobardía y nuestro egoísmo. Sí, porque nosotros la mayoría de las veces nos quejamos de vicio y sólo miramos nuestros intereses, permaneciendo con total indiferencia ante el sufrimiento de esos hermanos nuestros que en otras partes del mundo lo están pasando tan mal.

Ante todo esto, ¿no debería cambiar algo en nuestra vida?
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