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Sí se puede

Sí se puede

OPINIóN IR

15/09/2021 A A
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Sí se puede
Seguramente recuerden este mensaje. Lo coreaba la jarapundia de indignados, acompañados por el ruido de sartenes y cazos, cuando todavía eran una masa heterogénea, antes de convertirse en agrupaciones y partidos podemitas.

Antes de que sus líderes se auparan en el carro del poder y la fortuna, dejando a parte la chusma de compañeros, en la estacada. Buscaron refugio en urbanizaciones apartadas, en casas lujosas y blindadas. Hablo de cuando Pablo Iglesias se mostraba como un zarrapastroso, comparado con la imagen que hoy presenta en los medios del gobierno. Me pregunto ¿cuál de los dos será el auténtico? Pero un día llegó el batacazo de las últimas elecciones. No para él, que se puso a salvo, sino para los que le seguían, como ovejas sin pastor.

La que sí pudo, sin salir de Madrid, Isabel Ayuso. En plena pandemia, cuando los indepes catalanes se mofaban con lo «de Madrid al cielo», la mujer levantó el Zendal para tratar dignamente a los infectados por el virus letal. Tomándolo como un desafío, algunos indeseables de cierto ámbito se dedicaron al sabotaje, la rapiña y los destrozos en las instalaciones para abortar este espacio sanitario. Una actitud rabiosa que, sobre todo, afectaba a los enfermos, más que a la propia comunidad. Una idea de los detritos residuales de los indignados y antisistemas.

Desde los ministros dirigidos por Sánchez –cautivo de sus infames socios– se dispararon dardos contra la Comunidad de Madrid, intentando frenar la pujanza económica, política y social. Se dijo incluso que era un paraíso fiscal. No lo entiendo, habida cuenta de que Andorra la Vieja está muy próxima y allí guardan el dinero muchos políticos catalanes, con los que Sánchez anda liado. Mucho crédito les da el presidente a esos delincuentes convictos, que puso en libertad para seguir delinquiendo. Una enmienda como aquel «preso número 9» que cantaba Joan Báez que asesinó a un amigo desleal y a su mujer. Pero no contento, el estribillo decía que, de volver a nacer, los volvería a matar. Una canción que ninguna radio o televisión se atrevería a programar. Pero, a fin de cuentas se trata de un ser miserable como los independentistas catalanes y vascos que atenazan al presidente, con la complacencia de su gabinete.

Volviendo al terreno de lo posible, se creó la Oficina del Español. Y los de siempre, los que lo proscriben, de sus feudos autonómicos, los que lo calificaban de «lengua de las bestias» se rasgan las vestiduras. Se puede y se debe, por los millones que lo hablamos, escribimos y leemos. Pero cuando la mala gestión del gobierno da una millonada a una línea aérea arruinada o cuando se dilapida el dinero en chiringuitos feminazis o se dan becas a la gente guapa para que lo gaste por ahí, hay que aplaudir. En el fondo, la rentabilidad está en la compra de voluntades y votos.

Y cuando Ayuso suprime todos los impuestos de su comunidad, que en el resto de España son insoportables... será que se puede. Madrid es una ciudad acogedora y no hostil, como muchas otras que no hace falta señalar. Las madrileñas son Chulapas, los madrileños Isidros y, todos, a la Verbena de la Paloma. Están todos invitados. Claro que se puede.
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