Sencillas sendas por las islas Cíes

Sencillas sendas por las islas Cíes

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Playa das Rodas. | VICENTE GARCÍA Ampliar imagen Playa das Rodas. | VICENTE GARCÍA
Vicente García | 13/08/2021 A A
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Sencillas sendas por las islas Cíes
La ruta de la semana Una isla que gusta visitar a los leoneses, aunque haya restricciones por la masificación del turismo, para protegerla
La visita a las islas Cíes puede tener dos posibles alicientes: por un lado disfrutas de las maravillosas y amplias playas de su litoral y por otro recorrer unos espacios tan reducidos con lugares extraños y muy diferentes al resto del litoral gallego y asturiano.

Durante años las visitas a la isla eran libres y no había número máximo de visitantes. Como el exceso de turistas amenazaba la conservación del frágil sistema ecológico del conjunto, las adinistraciones competentes, pertenecientes al Parque Nacional de las Islas Atlánticas

El archipiélago de Cíes lo componen tres islas: Monte Agudo, El Faro y San Martiño. Las dos primeras se encuentran unidas por una plataforma de cemento y por un largo arenal: la playa de Rodas, la mejor playa del mundo, según The Guardian.

Para acceder a ellas en temporada alta es necesaria una autorización que se debe sacar con la debida antelación pues cabe la posibilidad, sobre todo en verano, que no haya plazas disponibles y los billetes no servirían sin dicha autorización, por lo que se aconseja buscar el modo de obtener la autorización a la vez que se sacan los billetas. Se puede ir desde Vigo, desde Cangas de Morrazo o desde Bayona.

Las playas son maravillosas y los recorridos están muy bien señalizados, sin posibilidad de pérdida. No hay agua potable, por lo que conviene llevarla.

La ruta por las Cíes      

     
Comienza la ruta en el embarcadero, donde se llega en las visitas programadas. Nada más salir hay una construcción dedicada a cafetería y bar aunque se debe seguir hacia el oeste, en dirección contraria hacia la enorme playa de la Roda. Al poco de andar se llega a una bifurcación donde existe una caseta de información que va a proporcionar los datos que desee el caminante. La isla a la que llega el barco tiene dos partes diferenciadas por un paseo sobre el mar, que con marea alta suele cortarse necesitando entonces recorrerlo por la playa, algo más largo y pesado por andar sobre la arena. Desde la caseta de información se va a comenzar a andar hacia el sur de la isla, donde se encuentra la laguna de los Niños que está unida al mar y dispone de una pasarela de cemento que con la marea alta puede tener el paso cortado. A la izquierda de este paseo se encuentra la playa enorme de las Rodas y tras cruzar sobre el cemento se inicia la segunda isla y el camino asciende para llegar a la entrada del camping que dispone de dos espacios: por un lado las tiendas preparadas con camas y bastante cómodas y por otro la zona de acampada libre.

Continuando por el camino se llega a las construcciones del parque una de las cuales se dedica a información exhaustiva de las islas, y es aconsejable visitarla porque las informaciones son muy interesantes para conocer las islas.

Continuando el camino poco después sale un enlace que baja a la playa de la Roda, que se puede tomar cuando se desee volver y el paso de cemento esté cortado, aunque es una ruta más pesada. Continuando se llega a un desvío que separa las rutas hacia los diferentes faros: el faro de arriba es más largo y con mayor cuesta y mejor vista, pero su problema es que en días de niebla, que en estas islas abundan, la visibilidad es nula. Por esa razón se propone el faro de más abajo, el de la punta Canabal, al que se accede por un camino cómodo y sencillo, con no demasiadas cuestas pero con vistas a una serie de calas muy hermosas, de aguas transparentes y cristalinas y blancas playas de fina arena. El camino continúa con subidas y bajadas hasta que en un momento determinado se divisa a lo lejos el faro, en una zona que está siendo intervenida para eliminar los eucaliptos que son plaga en el litoral atlántico.

Al cabo de una breve subida se pasa por un camino que puede enlazar con el faro superior, pero que en esta época se encuentra cortado debido a que las aves están criando y tienen sus polluelos a los lados del camino y suelen ponerse agresivas con quienes osan acercarse a las crías, bombardeándoles incluso con sus detritus y chellando desaforadamente.

Finalmente se llega al faro sobre la punta Canabal, donde hay una vista amplia de la isla más al sur, de la costa de Vigo y de la ría de Pontevedra, en días claros. Los cortados hacia el mar son también muy ariscos y es conveniente no acercarse demasiado al abismo.

Hay que volver por el mismo camino si no se puede acceder al faro superior, que está cerca del alto de Canabal de 175 metros. En el caso que se pueda porque el camino no esté cortado y no haya niebla en la parte alta, la subida es fuerte con varias revueltas y se puede descender por el camino normal. En ambos casos, para volver, es necesario pasar por el camping, cruzar la pasarela de cemento y llegar otra vez a la caseta de información, desde la que se sigue por el camino en dirección Norte, donde hay, al poco de iniciarse, un desvío al área recreativa de Figueiras y a la playa del mismo nombre.

En estos momentos la subida es mantenida y el camino durante un largo trecho asciende hasta llegar al cruce con el camino de la playa de las Margaritas, otra cala pequeña y bonita. Casi inmediatamente hay otro cruce hacia el faro del Monte Agudo, que se encuentra bajo la cima más elevada de la isla, de 187 metros. Sin embargo la propuesta es la de continuar por la izquierda hacia la punta del Príncipe. Llegando a una collada comienza un descenso corto para subir de nuevo hacia unas protuberancias rocosas cuyo final es la llamada silla de la reina, una roca con forma de silla, desde la que hay una vista espectacular de las dos islas del Sur.

Para volver se hace el mismo recorrido, aunque si se tiene tiempo se podría llegar al faro del Monte Agudo, pero esa sería otra ruta, y en esta ocasión se regresa al embarcadero donde se toma el barco de vuelta a casa, finalizando de este modo la ruta.
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