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Rubén García: "No se puede hablar de responsabilidad compartida"

Rubén García: "No se puede hablar de responsabilidad compartida"

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El militar profesional y escritor Rubén García Robles, autor del libro ‘Operación Fuego Mágico’. | DANIEL MARTÍN Ampliar imagen El militar profesional y escritor Rubén García Robles, autor del libro ‘Operación Fuego Mágico’. | DANIEL MARTÍN
Joaquín Revuelta | 24/08/2016 A A
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Rubén García: "No se puede hablar de responsabilidad compartida"
Libros El militar de profesión y escritor leonés debuta en el mundo editorial con ‘Operación Fuego Mágico’, que incide en la relevancia de los intereses comerciales europeos como los mecanismos que activaron la Guerra Civil
Licenciado en Geografía e Historia por la Universidad de Salamanca, militar de profesión y amante de las letras, el leonés Rubén G. Robles acaba de publicar ‘Operación Fuego Mágico’ (megustaescribir, 2016), su primera incursión en el mundo editorial en la que muestra su voluntad de ofrecer una visión diferente sobre la Guerra Civil española al poner el foco de atención en la relevancia de los intereses comerciales europeos como los mecanismos que activaron el conflicto bélico.

"Operación Fuego Mágico fue el nombre que el canciller alemán Adolf Hitler dio al apoyo a Franco y al resto de generales sublevados durante la Guerra Civil, tal vez imbuido por el espíritu de la música de aquella jornada que tiene más relevancia de lo que en principio se pensaba, que transcurre desde las diez y media de la noche del 25 de julio de 1936 hasta las dos de la madrugada del día siguiente y es donde se produce la entrevista decisiva, en la que un comerciante alemán arruinado de nombre Johannes Bernhardt pone sus empresas a disposición de Hitler para que pueda hacer efectiva la ayuda de las tropas alemanas sin que parezca que está apoyando a los generales sublevados, porque no olvidemos que Hitler en aquel momento era el adalid que iba a servir de freno al bolchevismo, de freno al avance comunista en Europa. Entonces él no quería perder esa imagen frente al resto de las potencias europeas, pero sí tenía una cosa clara, quería entrar en las explotaciones mineras españolas de wolframio, zinc y pirita que en ese momento estaban explotando Reino Unido y Francia. Estos minerales eran básicos para el blindaje de los carros de combate. Hitler tenía ya en mente pasar rápidamente a la invasión del resto de Europa y necesitaba tener unos planes cuatrienales que había diseñado Hermann Wilhelm Göring y que suponía la conversión de España en una colonia para la obtención de materias primas, no solamente minerales sino también pieles y lanas necesarias para la guerra".

Rubén García precisa que el libro arranca en la época actual con un primer capítulo que sitúa al servicio de vigilancia de la Guardia Civil tras los pasos de una persona que cada 6 de febrero deposita unas flores en la tumba de un piloto de la Legión Condor. "Quieren saber si es un grupo neonazi para tenerlo controlado. Acaba el primer capítulo con la incógnita sin despejar, aunque en realidad se trata de un piloto republicano de nombre Josep Falcó que tras su regreso a España, como forma de respeto, llevaba flores a la tumba de Friedrich Windemuth, una manera de mostrar su respeto a un hombre que había luchado con valor. Aún siendo su enemigo, él sabía reconocer el coraje de aquel piloto alemán al que había derribado un 6 de febrero de 1939", comenta el autor de ‘Operación Fuego Mágico’, para quien este noble gesto quería recogerlo en el libro como el "gesto máximo de reconciliación entre personas que habían luchado en bandos contrarios, defendiendo ideologías opuestas, y que eran capaces, al menos por parte de Falcó, de un reconocimiento del valor del otro", destaca García Robles, que está convencido de que "algo de esto nos haría mucha falta aquí en España. En este sentido quedé impresionado cuando leí la introducción del historiador Secundino Serrano para ‘Las heridas de la memoria’ (Eolas) cuando habla de que es inadmisible que todavía haya personas que mantengan el concepto de responsabilidad compartida. Aquello fue un golpe de estado contra una democracia elegida por el pueblo. No se puede hablar de responsabilidad compartida y habría que a las víctimas ponerlas en el sitio que se merecen".

Asesinar a Franco


Otro personaje relevante que aparece en el libro de Rubén García Robles es Hans Nirminger, el otro piloto al que había derribado Falcó pero que, al contrario que Windemuth, no murió en el ataque, aunque sí lo hizo durante unas acrobacias celebradas en la base leonesa de La Virgen del Camino. La línea argumental que sigue ‘Operación Fuego Mágico’ es la que mantiene el diplomático, economista, historiador y escritor Ángel Viñas, que en palabras de García Robles "es el que ha agotado el tema, sobre todo buscando las causas económicas que llevaron al conflicto". Entre esas causas, Rubén García explica que Hitler quería probar materiales y tácticas en la península, aprovechando la guerra, y sobre todo el obtener materias primas para un esfuerzo bélico que necesita recursos y prolongado durante el tiempo. "Aparte, se puede hablar también de los puertos que tenía garantizados para sus submarinos de salida hacia el Atlántico y el Mediterráneo. En este trágico escenario, el libro narra cómo se ponen en marcha desde Rusia,Alemania, los restos de la República y el bloque nacionalista los medios humanos y materiales para asesinar al general Franco durante la ceremonia de despedida de la Legión Cóndor que tuvo lugar el 22 de mayo de 1939 en la Base Aérea de La Vigen del Camino. "León era un centro neurálgico donde llegaban aviones, transmisiones, carros de combate, piezas de artillería, todo el material con el que apoyaron el levantamiento de los generales sublevados", recuerda el autor, que para su transporte se construyó por parte de presos de la cárcel de San Marcos un ramal de vías hasta la propia base aérea, "un centro de tremenda importancia para toda la logística de la Legión Cóndor".

El fallecimiento de Hans Nirminger en unas acrobacias áreas en la Base de La Virgen del Camino permite al autor ficcionar el atentado que se preparó contra Franco durante la despedida de la Legión Cóndor estrellando un avión contra la tribuna y ‘sacrificando’ al que entonces era comandante en jefe de la Legión Condor, el general Wolfram von Richthofen, que dirigía el destacamento desde el hotel Oliden. "Los alemanes querían asesinar a Franco, y esto es ya una licencia del autor, porque se había negado a entregarles 76 explotaciones mineras. Llega un punto en que los alemanes –y esto sí que es real– dejan de entregar materiales y armamento y esa actitud puede suponer un giro inesperado a la guerra ante la batalla del Ebro. Por lo que Franco se ve obligado a entregar un 40% de esas 76 explotaciones. Ellos habían conseguido lo que pretendían y ese acuerdo frenó el atentado".

‘Operación Fuego Mágico’ ha precisado de un arduo trabajo de documentación por parte del autor leonés sobre cómo vivían los pilotos de la Legión Cóndor en León y de su tendencia a organizar carreras de coches por la Venta de Remellán o matando el tiempo libre visitando al ‘dentista’, su manera de reseñar sus frecuentes visitas a los burdeles de la ciudad. "Muchos de esos pilotos procedían de la Prusia, que había quedado muy afectada durante el periodo de entreguerras y por el crack del 29, y pertenecían a familias adineradas que habían quedado totalmente arruinadas. Los hijos de esa gente se convirtieron en pilotos y llegaban a España en rotaciones de nueve meses para conseguir siete mil marcos y poder comprarse un coche en su país, ascender en la escala social, alternar por determinados clubes, casarse con una mujer adinerada... algo que contrasta con la situación de los presos en las cárceles de San Marcos y Santa Ana", concluye.
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