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Rubalcaba, Raquel Gago y Aarón

Rubalcaba, Raquel Gago y Aarón

OPINIóN IR

17/05/2019 A A
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Rubalcaba, Raquel Gago y Aarón
La sonrisa de la familia socialista se ha convertido en una sonrisa con costura estos días. Su festiva, reivindicativa rosa roja ha pasado a ser una rosa roja triste, doblegada por un dolor luctuoso. Sin embargo no sólo la familia socialista española se halla afectada,. También muchos ciudadanos simpatizantes . Un hombre sencillo, inteligente, democrático hasta más no poder y largamente entregado, pero que muy largamente a la causa política, pues veinte años no es poco, acaba de irse bruscamente, atropelladamente, sin que la vida en su rotar diario le permitiese ni siquiera una leve explicación. Lo conocí personalmente. Me lo presentaron en una ocasión. Me cayó bien. Resultaba cercano, preparado y con proyectos sanadores para nuestros males. Nunca más volví a hablar con él. Lo seguía por los ‘mass media’ hasta que esta muerte insultante se lo llevó sin piedad. El cántabro solariego Alfredo Pérez Rubalcaba, quien tan elevados y meritorios cargos ejerció con el GobiernoFelipe González y José Luis Rodríguez Zapatero nos dijo adiós en un mudo, profundo silencio sin poder alcanzar por poco las votaciones locales, autonómicas varias y europeas. ¡Un marco tan propicio para contar con su voto! Pero un osado ictus no ha querido practicar la compasión con este profesor universitario de sesenta y siete años que no ha podido clausurar el curso académico con sus alumnos de la Complutense.

Siento la muerte de Rubalcaba, no obstante , siento, aunque no la conozco, la sentencia recaída sobre Raquel Gago la policía local leonesa a raíz del asesinato de Isabel Carrasco, la presidenta de la Diputación y del PP provincial hace cinco años, fecha que no olvidaré nunca, 12 de mayo de 2014, pues escasas horas antes tan solo, procedente de Valladolid, cruzaba yo junto con mi hermano la pasarela de la estación de autobuses contigua a en la que fue asesinada Isabel Carrasco. Siempre he creído y creo y creeré en la inocencia de Raquel Gago, quien cumple una pena de catorce años en la prisión de Villahierro, de donde será trasladada hoy a Madrid para estar cerca de sus padres, trasladados allí para aislarse un poco del ambiente un tanto opresivo que aquí los rodeaba, lo mismo que a su hija en la cárcel leonesa. He sentido alivio, o mejor, cierta alegría, al ver cómo el juez del caso Carrasco, Carlos Javier Álvarez, acaba de tener la valentía de hacer público que cree que el TSJ forzó la condena de Raquel Gago. Cuánto me alegraría si aún pudiese repararse tan craso error. ¡Cuántas dudas alberga este caso! ¡Probablemente, cuántos intereses ocultos! Larga vida al juez Carlos Javier Álvarez.

Si los dos anteriores sucedidos son tristes por razones diversas, no sucede así con lo ocurrido a Aarón, que no es el hermano de Moisés, ni Aarón Beltrán, el rapero que castró a su cándido amigo pagándole 200 euros, ni tampoco el televisivo Aarón Gómez. No. Me refiero a Aarón A. Alonso Nogueira, quien en Facebook nos anunciaba que oficialmente era lo que había sido siempre, aportándonos su nuevo carnet de identidad y trasmitiéndonos la satisfacción, el gozo de, además, poder votar en estas elecciones. Felicitémosle, disfrutemos con este joven muchacho universitario, poeta de diecinueve años cuyo esfuerzo, constancia, contumacia, tenacidad y perseverancia explican su triunfo.
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