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Riaño, desde sus aguas

Riaño, desde sus aguas

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Cristina Centeno | 15/08/2016 A A
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Riaño, desde sus aguas
Turismo El barco turístico sobre el embalse que ha recuperado este año el Ayuntamiento de Riaño se convierte en un gran atractivo turístico en el que descubrir la naturaleza en su sentido más puro
La del embalse de Riaño es una de las historias que aún siguen escalofriando a la provincia de León. Una construcción que obligó a desalojar y demoler pueblos enteros y que está considerada como uno de los ‘delitos’ ambientales más traumáticos por el Atlas Mundial de la Justicia Ambiental. Esa historia no es tan lejana, y sigue muy presente en la mente de todos lo que habitan en la zona. Pero casi tres décadas después y pese a las secuelas que aquellas expropiaciones y las posteriores demoliciones para inundar el valle dejaron entre los vecinos, no hay marcha atrás. Toca, por tanto, vivir el presente, disfrutando de una de las zonas más bellas de la provincia de León, y pensar en un futuro que puede asentarse, en parte, en el atractivo turístico de la zona.

El gran atractivo del recorrido es el valle de Anciles, una zona prácticamente inaccesible Con este objetivo el Ayuntamiento de Riaño ha recuperado este año el paseo en barco sobre las aguas del embalse. Una iniciativa que tomó forma hace diez años pero que ha sufrido muchos altos y bajos y que ahora se organiza, directamente, bajo gestión municipal. El objetivo es mostrar a los visitantes «la naturaleza virgen», uno de los pocos lugares que quedan donde sentir esa sensación «de aislamiento en plena naturaleza y de silencio», destaca el alcalde, Fernando Moreno.

Desde el embarcadero, un pequeño barco con capacidad para unas veinte personas espera amarrado una nueva jornada de paseos por lo que allí denominan los fiordos leoneses. A los mandos, José Manuel Menéndez, un experimentado capitán asturiano que también hace las veces de guía.

Con todos los pasajeros, comienza un recorrido en el que lo primero que se conoce es la historia que ocultan las aguas del embalse. Mientras la embarcación atraviesa el puente de la N-621 por el séptimo arco, Menéndez recuerda que, justo ahí, se encontraban la plaza y la iglesia del ‘viejo’ Riaño, al que la carretera ahora dividiría en dos. En dirección a la anegada localidad de Anciles, el capitán explica las características técnicas del embalse y las funciones que desarrolla, tanto energéticas como para los regadíos. Al llegar a Anciles, prácticamente inaccesible por otros medios, avisa, adiós a la cobertura móvil, solo queda disfrutar de la naturaleza en su estado más auténtico. Paredes abruptas de roca caliza, animales salvajes, aves y vegetación milenaria. Desde la misma embarcación se pueden ver rebecos o corzos, lo que más llama la atención a los viajeros.

Desde que se retomara la actividad en julio, realizan el recorrido más de cien personas diarias Por último, la embarcación se asoma a la presa, con un kilómetro de distancia marcado por las boyas que ha instalado la Confederación Hidrográfica del Duero (CHD) por seguridad. La inmensidad de los paisajes hacen que en el recorrido, de poco más de una hora de duración, el tiempo parezca pasar demasiado rápido. «Es una maravilla de la naturaleza, algo que tienen aquí escondido y que no le dan propaganda ninguna, con el potencial que hay en esa zona», confiesa Menéndez. Él, invita al Ayuntamiento, la Diputación o la Junta, «quien tenga la capacidad de hacerlo», a potenciar el turismo en Riaño y dotar a esta actividad de los medios oportunos para evitar que la demanda supere con creces la oferta de plazas. Medios que pasan por una nueva embarcación con más plazas habilitadas.

A la vuelta, los que han disfrutado del recorrido llegan de nuevo al embarcadero sorprendidos. Un grupo de amigos leoneses alaba la iniciativa como «muy interesante» para conocer una zona que «es totalmente desconocida». «Todo el mundo se va encantado porque no se espera lo que se ve en el viaje», destaca Fernando Moreno.

Continuidad


Después de que el Ayuntamiento de Riaño se haya hecho cargo de la embarcación y pusiera en marcha los paseos durante el pasado mes de julio, por el momento, los recorridos se mantendrán hasta mediados de septiembre aunque «pretendemos que también en invierno se puedan hacer estas actividades», confesó el regidor, ya que en invierno el paisaje cambia totalmente y la nieve se convierte en la gran protagonista. Por el momento, la promoción de los recorridos ha hecho que llegue a Riaño para realizar esta actividad incluso más gente de la que se esperaba. Más de 120 personas, previa reserva, disfrutan cada día de la inmensidad del embalse y de los paisajes que le rodean.

La travesía puede llevarse a cabo de martes a domingo (lunes sólo festivos) en horario de mañana y tarde, y para disfrutar de los fiordos leoneses es necesario reservar en el 608 57 29 26.
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