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Recordemos, Tarasca

Recordemos, Tarasca

OPINIóN IR

29/06/2020 A A
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Recordemos, Tarasca
Lo que te he echado de menos, de verdad. No te imaginas cuántas veces te he imaginado pasando por delante de mi ventana, cuántas palabras tuyas evoqué durante el confinamiento, te imaginé aplacando con dulces palabras la cólera de este dragón que ha sembrado el terror en todo el mundo. Lo siento, pero ya sabes que me gusta más tu look de antes y te veía en mis ensoñaciones con los guantes y la bata impermeable sobre tu vestido mirinda, los collares a la vista, la seguridad tampoco excusa de la buena presencia, y tu boca de piñón, bésame con frenesí, velada por esa mascarilla que no amarga ni una pizca la golosina de tus labios –aunque insisto en que te pasaste con el botox–. Ansiaba estos días, desconsolado, tan falto del candor perdido ya en la funesta noche de Jueves Santos, cuando ni pude hallar consuelo ni consolar a esa primorosa prima tuya del barrio de San Lorenzo. Enjugué con orujo las lágrimas de la primera luna de la primavera, como enjugo con clarete, pingao perdido por el porrón, las noches más largas del año. Y si hace un par de años fuiste tú, en uno de esos torbellinos de amapolas, la que tomó camino de Madrid, de París, de Nueva York, hogueras de la postmodernidad, esos fuegos han acabado estos días con el oxígeno del Infierno, del Begoña, del Labrador... de las bodeguillas donde despachábamos sopas de ajo y ripios afilados cuando la dulzaina te anunciaba en los barrios. Qué pena. Un año sin vernos porque en este pueblón que no se sacudirá jamás el aire de seminario, ni los santos contagian ni la autoridad se contagian, el peligro, pobres ellos, está en la plebe, en esos acompañantes tuyos que buscan el sueño en cuadras antiguas, no bajo la divina profilaxis de las vidrieras. Pero dejemos la pena a un lado, Tarasca de mi vida. Seguiré deseando el encuentro cada día con ansia demencial mientras recuerdo las medias lunas de tus geométricos bailes, ya sea en los mármoles de palacio, sobre el polvo de la era, sobre los cantos del Grano...
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