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Prontitud, intensidad y calidad para paliar las secuelas del ictus

Prontitud, intensidad y calidad para paliar las secuelas del ictus

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Una foto del equipo de profesionales de NeuroRedacer. | L.N.C. Ampliar imagen Una foto del equipo de profesionales de NeuroRedacer. | L.N.C.
P.F. | 29/10/2021 A A
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Prontitud, intensidad y calidad para paliar las secuelas del ictus
Salud NeuroRedacer, un centro especializado en daño cerebral
NeuroRedacer es un centro especializado en el tratamiento de personas afectadas por el Daño Cerebral. 25 años de experiencia avalan a estos profesionales, que tienen un compromiso claro con estas personas. Para ello cuentan con tecnología de vanguardia, aplicada en cada uno de sus tratamientos. Un ejemplo de ello es la Realidad Virtual y la Imaginería Motora.

En NeuroRedacer tratan todo tipo de enfermedades neurológicas como ictus, traumatismos craneales, lesiones medulares, Esclerosis Múltiple, Parkinson y otras enfermedades neurodegenerativas.

De esta manera, y con motivo de la conmemoración del día del Ictus, en NeuroRedacer hacen hincapié en esta lesión. Y es que, un ictus o infarto cerebral es un accidente que se puede dar por dos tipos de causas, una de ellas es por un trombo que va al cerebro y ocluye una vena o arteria en el mismo, produciendo disminución del riego sanguíneo, por lo que las neuronas no reciben oxigeno y nutrientes y se mueren en un periodo corto de tiempo. La otra causa es la rotura de una vena o arteria. La sangre se derrama por el cerebro produciendo que también mueran las neuronas. Según sea la causa se puede denominar ictus isquémico o ictus hemorrágico. Cada seis minutos se produce un ictus en España, esto significa que las cifras de personas que lo padecen son abrumadoras, habiendo aumentado incluso como consecuencia de la Covid-19. Otro dato relevante es que un 65 % de las personas que sufren ictus tienen más de 65 años.

Así, en el sistema sanitario español existe un protocolo denominado `Código ictus’ cuyo lema es ‘tiempo es cerebro’, que consiste en que cuando alguien presenta síntomas de un posible ictus, nuestro sistema sanitario actúa de la manera más rápida posible para enviar a esa persona al servicio de neurología, donde los médicos podrán intervenir de manera rápida la causa para que las secuelas sean las menores posibles. Los síntomas que pueden producir señales de alarma son: debilidad y perdida de sensibilidad de una mitad del cuerpo, alteraciones del lenguaje, inestabilidad, cefaleas y nauseas, visión borrosa, etcétera. En NeuroRedacer proponen realizar un test fácil de recordar, denominado ‘TEST PRISA’, que consiste en pronunciar su nombre, intentar sonreír y levantar los brazos en cruz. Si la persona no es capaz de hacer esto es recomendable llamar al 112 lo más rápido posible. Existen distintos niveles de afectación de un ictus, desde muy leves, moderado, moderadamente-severo y graves. Los leves requieren poca rehabilitación, pero los moderados, moderadamente-severos y los graves sí la van a necesitar. Para alcanzar una mejoría significativa, estas personas van a necesitar de un equipo de profesionales especializados compuesto por fisioterapeutas, terapeutas ocupacionales, logopedas y neuropsicólogos, que les ayuden a alcanzar el máximo grado de autonomía posible.

Cuando la persona afectada cruza las puertas del Centro NeuroRedacer acude en busca de una ayuda y servicio para mejorar su calidad de vida, como por ejemplo caminar si no camina, mover el brazo... Una vez que llega esta persona, es valorada de forma personalizada e individualizada por cada uno de los miembros del equipo de profesionales. Se valoran todos los aspectos, tanto los físicos (sensibilidad, movilidad, destreza, equilibrio), como los cognitivos (atención, memoria, planificación...). Pero también se evalúa si presenta problemas en el habla o la lecto-escritura. Trabajados estos aspectos, se le hace una propuesta de tratamiento al afectado y sus familiares. Se va interviniendo y viendo los progresos, enseñando también a la familia el modo de actuación según el caso.

Los tratamientos están basados en los últimos conocimientos en neuroplasticidad, esto es la capacidad que tiene el cerebro de adaptarse y reorganizarse después de sufrir una lesión. Numerosos son los estudios que avalan que el cerebro humano sigue produciendo neuronas durante toda su vida, así lo ha demostrado el equipo de la bióloga María Llorens-Martín del centro molecular Severo Ochoa. Esto significa que las personas pueden seguir aprendiendo y mejorando sus capacidades aún después de haber sufrido una lesión, es por ello que debemos trabajar para estimular y crear nuevos movimientos en el lado afectado.

Uno de los problemas con que se encuentran estos profesionales más frecuentemente, es el sobreuso del lado sano y olvidar su lado afectado. Esto es un error, ya que anula las nuevas vías que se puedan crear en ese lado y supondrá una merma de la funcionalidad. Es por ello que desde NeuroRedacer abogan por un inicio precoz de la rehabilitación, bajo estas premisas que avala la neurociencia. Es decir, una rehabilitación estimulatoria y no compensatoria. Además, la rehabilitación neurológica debe ser intensiva y de calidad. Así, trabajando con estas premisas de prontitud, intensidad y calidad, se puede conseguir una mejor adherencia a las actividades diarias y un mejor funcionamiento cognitivo.

Desde el Centro NeuroRedacer quieren mandar un mensaje de ánimo y esperanza a todas aquellas personas que hayan sufrido un ictus y hayan visto cambiar sus vidas drásticamente. "No podemos curar un ictus, pero podemos darles una oportunidad para mitigar sus secuelas y mejorar su calidad de vida. Hay mucho por hacer y grandes posibilidades de mejorar".
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