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Por mí y por todos mis compañeros

Por mí y por todos mis compañeros

OPINIóN IR

29/03/2020 A A
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Por mí y por todos mis compañeros
Lo único que se nos pide es quedarnos en casa y ser responsables, no es muy difícil. Hace menos de un mes dije que la verdadera pandemia era el alarmismo, que sigue habiendo a raudales, pero hoy aprovecho estos dos mil cien caracteres para pedir responsabilidad y conciencia, nada más. Hace ya dos semanas que se decretó el estado de alarma, pero hay quienes aún no entienden la gravedad de la situación.

Los profesionales sanitarios, los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado, el personal de los supermercados y gasolineras, los transportistas, etc., están viviendo unas semanas muy complicadas en las que nuestro egoísmo no ayuda, sino que dificulta cada vez más la situación del país. No puede ser que haya personas evitando o aprovechándose de las medidas dictadas por las autoridades mientras que otras están trabajando durante eternas jornadas, exponiendo su salud o haciendo lo imposible y más para que el número de muertes no aumente exponencialmente.

Asimismo, quiero recalcar que esto es una responsabilidad individual y colectiva; protegiéndonos a nosotros también protegemos al resto. Se han hecho infinitas campañas y llamamientos a los jóvenes para que nos quedemos en casa y, a excepción de algún que otro tonto e irresponsable, la mayoría de nosotros llevamos confinados desde incluso antes de que se promulgara el decreto. Por ello, también veo necesario concienciar tanto a los adultos, especialmente a quienes deciden saltarse a la torera todas las medidas y salen a las calles o intentan acudir a segundas residencias en otros lugares de España, como a los mayores, que constituyen un alto porcentaje de la población de riesgo y, aun así, hay muchos que no hacen caso.

Estamos en una pandemia mundial y tenemos uno de los mejores sistemas sanitarios, pero si no ponemos de nuestra parte, las consecuencias serán mucho peores para todos. Si aún no les queda claro, apliquen las normas de un juego del que todos hemos sido partícipes alguna vez; el escondite. Cada uno cobijado en un sitio y sabiendo que salir más de lo necesario puede perjudicar al resto. Yo me quedo, yo me salvo. Por mí y por todos mis compañeros.
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