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Opus Dei, salvar el carisma

Opus Dei, salvar el carisma

OPINIóN IR

16/08/2022 A A
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Opus Dei, salvar el carisma
Hace algún tiempo un socialista madrileño, un tal Tomás Gómez, dijo que habría que «elevar a rango de ley que personas que pertenezcan a sectas o pseudosectas como el Opus Dei no puedan ocupar responsabilidades públicas». Una de las razones que aducía para llegar a esta conclusión es porque el Opus está contra el aborto. Obviamente él sí que es sectario y no solo no respeta la dignidad de la persona, sino tampoco la ley de protección animal, dado que el ser humano, que también es animal, al menos por esta razón merecería un respeto a su vida. Tampoco respeta la libertad.

Confieso sinceramente que el Fundador de las Obra no es precisamente santo de mi devoción. Es como si le presentan a alguien una chica muy guapa y muy buena para que se case con ella. No necesariamente son razones suficientes para enamorarse. Pero, dicho esto, me alegro de que haya gente que se sienta muy feliz perteneciendo a la Obra. Más aun, tengo amigos y conocidos que sí pertenecen y son verdaderamente ejemplares, sencillamente porque han tomado en serio el carisma fundacional: santificarse por medio del trabajo y de la familia. Ya quisieran muchas familias ser tan generosas a la hora de tener hijos y de darles tan buena educación. Ojalá hubiera muchas más como ellas.

Cada cual tiene derecho a elegir el camino que más le ayude a vivir su fe. Si una mujer decide hacerse monja de clausura con todas las renuncias que lleva consigo, hemos de respetar su decisión. Lo mismo si quiere ser del Opus. Por otra parte en el Opus hay muchos miembros muy competentes desde el punto de vista profesional, gente muy bien preparada. Y eso también es admirable. Si sus conocimientos y experiencia los llevan a la política, bienvenidos sean, que de incompetentes ya están los parlamentos y los gobiernos llenos.

Recientemente el Papa Francisco ha dispuesto en virtud de la Reforma de la Curia Romana que el Prelado del Opus no será obispo ni podrá vestir como obispo, y que ya no dependerá del Dicasterio de los Obispos, sino del de los Sacerdotes. En realidad es una decisión justa. Por la misma razón los neocatecumenales, los legionarios de Cristo o los franciscanos podrían exigir también su propio obispo… Ciertamente el actual Prelado ha escrito una carta, no sabemos si con la boca pequeña, pero que parece comprender las razones del Papa: lo importante es salvar el carisma, es decir, que los fieles laicos sean verdaderos testigos de Jesucristo en el trabajo y en la familia. La obsesión por los capisayos episcopales… vanidad de vanidades.
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