Imagen Juan María García Campal

Libros, lecturas, escritores

10/05/2023
 Actualizado a 10/05/2023
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Hoy miércoles, es el ecuador de la cuadragésima quinta Feria del Libro de León –¡ahí es nada!–, instalada en la avenida Ordoño II.Procede pues recordar dos cosas, aun obvias sean. Una, que ya es pasado media feria. Otra: que aún es presente y futuro su otra mitad; es decir, que aún hay tiempo de sacar beneficio o utilidad de ella con la compra de algún libro, pues como con sabiduría afirmaron de varia forma autores como Plinio el joven –citando a Plinio el viejo–, nuestro sin igual don Miguel de Cervantes o Mateo Alemán y yo suscribo: «no hay ningún libro tan malo que no tenga alguna parte de la que sacar provecho».

Conste que al referirme a la Feria del libro no sufro olvido alguno de las farmacias del espíritu que son las librerías, con sus leídos boticarios y mancebos siempre dispuestos bien a facilitarnos lo prescrito por nuestro gusto o interés, bien a aconsejarnos el libro que, cual fórmula magistral o ungüento, nos alivie la propia dolencia o nos fortalezca para cuando esta se nos presente. No en vano, siglos ha, nos previno el señor de Montaigne de que «Los libros son el mejor viático que he encontrado para este humano viaje» que hacemos «habitados por libros y amigos», como afirma Daniel Pennac en su valioso ensayo estímulo a la lectura, sobre todo por parte de los jóvenes, «Como una novela». Acérquese pues estos días a la Feria y compre algún libro sea cual sea la clase a la que pertenezca su autor: «la de quienes conciben su tarea como una carrera o la de quienes la viven como una adicción» en palabras de Juan Goytisolo al recoger el premio Cervantes 2014.

Y si aún lo sintiese, piérdale el miedo a la poesía, a los poemarios. De todas las definiciones de tan indefinible arte, una de las que más me gusta es la de Jaime Gil de Biedma en su ‘Las personas del verbo’: «Un libro de poemas no viene a ser otra cosa que la historia del hombre que es su autor, pero elevada a una significación en que la vida de uno es ya la vida de todos los hombres, o por lo menos de unos cuantos».

Injusto sería cerrar este texto sin agradecer su quehacer a las muchas pequeñas e independientes editoriales que, no sin gran esfuerzo económico, no cesan de apoyar, día a día, a noveles escritores e incluso aprendices de tal en su vocación, aun cuando, en algunos casos, esta se revele, al punto, ansia de fichaje por una editorial de la gran industria. Pero esto ya sería antropología del humano endiosamiento que a la feria y fiesta del libro no se aviene.

¡Venga!, todos a la Feria.

Buena semana hagamos y tengamos. ¡Salud!
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