Además, y para mayor inri, en las interminables comilonas familiares, tienes que soportar enfrente al plasta de tu «cuñao», sí, el mismo que te va a dar una brasa terrible con su desmedida verborrea que versará sobre sus profusos conocimientos en materias tan diversas como la crisis energética, la economía, la política, las vacunas o el fútbol, ¡claro que sí!, y de las que, según dice, él sabe un «güevo».
Amén de los dislates de tu cuñada que dirá una y mil veces lo espabilado que es su nieto, mucho, y la brillantez de su repipi nieta, inigualable, mientras los polvorones se van agotando en la manoseada bandeja. ¡Ah!, y sin olvidar que su mascota tiene más sentido que algunos mortales.
Pero, nada es eterno, tan solo dura un mes, o más, porque al paso que vamos el alcalde de Vigo terminará encendiendo las luces en agosto, eso sí, tan solo para envidia los neoyorquinos, aunque estamos con restricciones merced a la maldita guerra.
Es igual, nada está perdido, puesto que, al comenzar estas Navidades, hemos conocido a dos ilustres leoneses, a un omañés, Pablo, y a una berciana, Sara, que se van al espacio, a eso tan ignoto, infinito e inexplorable como es el universo, la geometría del Cosmos, desde donde podrán contemplar sin cortapisa alguna a nuestro León. Salud.
Añadir La Nueva Crónica como fuente preferida de Google de forma gratuita
Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.