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No solo los niños venían de París

CULTURASIR

La cantante francesa Françoise Hardy, en un año mágico allí, 1968. Ampliar imagen La cantante francesa Françoise Hardy, en un año mágico allí, 1968.
Toño Morala | 12/03/2018 A A
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No solo los niños venían de París
Cultura La canción francesa, la ‘chanson’, fue para generaciones de españolas mucho más que un puñado de canciones y cantantes, llegaba cargada de los aromas y las formas de vida de un país vecino y, sin embargo, tan lejano entonces
«¡Él era un hijo de... familia!/ ¡No era más que un vil... seductor/ Cuando conoció la pobre chica/ ¡De inmediato ella le dio... su corazón!» ¿La recuerdan? Tremenda canción francesa de aquellos años, donde lo romántico se aplaudía y se bailaba… ay, ay… aquella canción francesa que tantos sueños de la adolescencia y juventud titubeaban en las sonrisas de aquellos tiempos tan llenos de boîtes y discotecas pequeñas, con aquellas lámparas de oscuridad cómplice, de besos al resguardo de las miradas taciturnas y donde se fumaba aquellos cigarrillos largos o en boquilla negra con aro plateado… la colonia también era francesa, y los libros de Cortázar sobre el viejo París, la bohemia, la soledad, la pátina de silencio sobre la sonrisa olvidada del amor… pero estábamos en la España profunda y con sabor, con sabor a dura vida. Y París, y el Sena, y los bulevares y los campos Elíseos, y la canción francesa, y la libertad, y la libertad, y la libertad… Y la sutil niebla sobre los inviernos inacabables de sol y sombra en copa con marca roja, o anís del mono para regodearse de las tardes de partida de los domingos entre humo y miradas que cruzaban el abismo de la amistad, para avisar de que cuidado con las palabras que las cargaba el diablo. Pero luego, de camino para la sala de fiestas o la discoteca, las cosas se calmaban y los porteros, reos amigos del alma, te dejaban pasar siempre con un guiño en el ojo y una propina a escondidas, sin que la viera la chica que llevabas del brazo. Mon amour… y todo era un cambio de vida durante unas horas. Por los viejos altavoces salía la voz de Edith Piaf y aunque no supieras francés, lo sentías… a veces, es mejor sentir que entender un idioma; el sentimiento es ese lenguaje universal que no necesita de palabras, ni idiomas, ni miradas… y eso la Piaf lo bordaba, dejaba que te sedujera, para luego, llevarte de nuevo a una copa de seducción llena de lima limón y una ginebra o vodka que perturbaba tu boca en los sueños del carmín rojo de tu acompañante… y salías a bailar pisando las nubes del más viejo azul robado al infierno… y latía el corazón desbocado entre un cierre de ojos mutuo que recordaba la noche más libre que jamás habías tenido. Y se iba dejando el disco morir hasta el final y se hacía el silencio, mientras de nuevo llegaba como salidos del infierno, Jane Birkin y Serge Gainsbourg con aquella terrible canción que repartía sensualidad a diestro y siniestro… Je t'aime moi non plus, y te importaba un carajo morirte en ese instante. Era la canción francesa, el sonido del alma para compartir, la seducción del olvido… y aquel meloso olor a la melancolía tomada a sorbos, la Chanson.

Pierre Seghers ha sabido ver con nitidez meridiana una cuestión importante, estableciendo las relaciones entre canción y poesía: “Me gusta la canción porque es creación completa, ritmo, andadura, historia. Narra fluyendo, ha nacido con el hombre, e incluso la propia Historia puede seguirse a través de las canciones. Ni la hermana mayor ni la más pequeña de la poesía, la canción forma parte, con el mismo rango que la poesía, del tesoro de una lengua... La poesía constituye su savia íntima, su secreto vital: privada de poesía, una canción se muere…». Recuerdan… ‘No me dejes’… «No me dejes; hay que olvidar, todo se puede olvidar, lo que ya huya, olvidar al tiempo de los malentendidos y el tiempo perdido, saber cómo olvidar a estas horas que mataban… no me dejes, no me dejes, no me dejes… yo te ofreceré unas perlas de lluvia venidas de países donde no llueve, donde tú serás mi reina, no me dejes, no me dejes…». “Ne me quitte pas” de Jacques Brel, cantautor belga francófono. Con estos cantantes intentaremos realizar un viaje temporal por la canción francesa.

Los antecedentes de la Chanson son remotos, de siglos, con la chansonnier (canciones ácidas, humorísticas, críticas... de cabaret principalmente) como referencia más próxima en el tiempo. La crítica social y política, las reflexiones, llegan a los años cincuenta y sesenta a una generación de autores con márgenes profundos. Es el tiempo de Jacques Brel, Aristide Bruant, Léo Ferré, Serge Gainsbourg, Georges Moustaki, Alain Souchon, Charles Trenet, Boris Vian, el anarquista Georges Brassens, Serge Gainsbourg, Nino Ferrer, Yves Montand, entre otros muchos más. Son músicos con personalidad, canción de autor. El caso de Claude François (de notable éxito durante los sesenta y setenta) fue curioso. Escribió junto a Jacques Revaux la canción ‘Comme d’habitude’, que trataba del desamor creado tras la ruptura del noviazgo con France Gall, conocida por aquellos años sesenta como la lolita francesa. En Julio de 1959, casi una especie de extraterrestre belga llamado Jacques Brel está convencido de que sólo podrá conquistar a su audiencia con la dramatización o con aderezar con un estilo teatral sus canciones. Las letras o los pensamientos por sí solos no rozan ni la conciencia de la emotividad de su público. Y pasamos a nombrar algunos de los míticos cantantes, muchas mujeres de carácter como Edith Piaf… (Edith Giovanna Gassion; París, 1915 - Provenza, 1963) cantante y letrista francesa. Su vida estuvo marcada por la desdicha desde su más tierna infancia, lo que ejerció una influencia decisiva sobre su estilo interpretativo, lírico y desgarrado al mismo tiempo. Su aspecto desvalido le valió el nombre por el que es universalmente conocida: Piaf (gorrión). Y ese gran pequeño hombre… Charles Aznavour… (Nombre artístico de Varenagh Aznavurian; París, 1924) Este cantante, compositor y actor de cine francés de origen armenio dijo de sí mismo, en su autobiografía ‘Aznavour por Aznavour’, que «la belleza de su música no estaba tanto en la voz como en la propia canción». La primera de sus múltiples facetas en la que halló reconocimiento fue la de la composición, cuando Edith Piaf solicitó sus servicios: temas como C’est si triste Vénice o She lo lanzaron a la fama.

Claude François, apodado Cloclo (Ismailia, Egipto, 1 de febrero de 1939 - París, 11 de marzo de 1978), fue un cantante de música pop y compositor francófono muy popular en la década de los 60 y de los 70. Es recordado por canciones como ‘Comme d’habitude’ (de la cual Paul Anka usaría la melodía para escribir ‘My Way’), ‘Le Téléphone Pleure’ (‘Llora el teléfono’ en español) y por muchos éxitos en francés como ‘Le lundi au soleil’, ‘Magnolias for Ever’, ‘Alexandrie Alexandra’, entre otras. Isabelle Geneviève Marie Anne Gall, más conocida como France Gall (París, Francia, 9 de octubre de 1947-Neuilly-sur-Seine, 7 de enero de 2018), fue una popular cantante, actriz y modelo francesa. Desde su infancia la rodeó la música: su padre fue el letrista Robert Gall (autor de, entre otros, ‘La Mamma’ para Charles Aznavour) y su madre Cécile Berthier era hija de Paul Berthier, cofundador del coro Los Pequeños Cantores de la Cruz de Madera. Jane Birkin y Serge Gainsbourg se conocieron en 1968, durante el rodaje de la película Slogan en París y en ese momento empezó una de las historias de amor más inolvidables e icónicas de las últimas décadas. Su gran éxito, ya saben que fue aquella canción tan sensual y erótica… ‘Je t’aime Moi Non Plus’. Françoise Madeleine Hardy (París, 17 de enero de 1944), es una cantautora, modelo y actriz francesa. Fue la primera cantante pop francesa famosa y es una de las cantantes más conocidas. Françoise Madeleine Hardy vivió una niñez solitaria marcada por su extrema timidez y una estricta educación en un internado religioso de La Bruyère. Una salida para su monotonía vital era la música en la radio, escuchando con devoción a los grandes nombres de la chanson francesa.

Yves Montand (Monsummano Terme, Toscana; 13 de octubre de 1921-Senlis, Oise; 9 de noviembre de 1991) fue un actor y cantante italo-francés. Comenzó su carrera en el espectáculo como cantante del music-hall. En 1944 fue descubierto por Édith Piaf en París, quien lo hizo miembro de su compañía artística, convirtiéndose en su mentora y amante. Paul Alain Leclerc (París, 4 de octubre de 1947), más conocido como Julien Clerc, es medio hermano del periodista Gérard Leclerc. Y del gran Pierre Bachelet… Compositor especialmente de música romántica francesa, Bachelet se hizo conocido internacionalmente en los años 70 bajo el nombre de The Peppers. Pero su reconocimiento mundial vendría por haber compuesto las canciones para el filme erótico Emmanuelle. Y así hoy nos marchamos, recordando la Chanson… aquella canción francesa…
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