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No puede ser casual

No puede ser casual

OPINIóN IR

15/05/2020 A A
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No puede ser casual
Una semana más de confinamiento y ya se empieza a notar que la crispación de la gente va en aumento. El pueblo se revuelve ante un Gobierno que se equivoca cada día y que rectifica una y otra vez en su propio fango de incompetencia.

Estamos viendo a diario cómo los discursos se endurecen, la gente se enfrenta a sanciones saliendo a la calle para demostrar su malestar, las caceroladas se multiplican y las redes sociales echan humo. Esto es solo el principio y, o se cambia de rumbo radicalmente, o la cosa pasará a palabras mayores. Los ciudadanos se revuelven contra aquellos en los que han depositado la responsabilidad de gobierno y no quieren o no saben resolverles sus problemas.

Ya hay familias de clase media, que han vivido bien durante años de manera honrada con sus trabajos, pagando sus alquileres o hipotecas, pudiendo hacer alguna escapada de fin de semana a Asturias y con 10 días de vacaciones en algún apartamento de la costa, que tienen que recurrir a la ayuda de la Cruz Roja para poder dar de comer a sus hijos. Y a algunos aún les sorprende el grado de frustración…

Es tal el cumulo de errores, que empiezo a pensar que todo responde a alguna siniestra hoja de ruta que busque la destrucción de España tal como la conocemos para terminar arruinando el proyecto de la Unión Europea. De verdad que tan mal no se puede hacer ni a propósito. Alguna vez, aunque fuese por casualidad, deberían hacer algo bien. Hasta un reloj parado da bien la hora dos veces al día.

De verdad que cada semana me propongo hablar de algo positivo o de alguna medida correcta, pero nada, no hay manera. Este Gobierno es un auténtico filón para cualquier columnista de opinión.

Esta semana entre otras meteduras de pata, han propuesto que todo viajero que llegue a España deberá pasar una cuarentena de 14 días, lo que supone el golpe final al sector turístico y hostelero, porque si alguien piensa que un turista está dispuesto a pasar 14 días de sus vacaciones en España encerrado en la habitación de un hotel, es que vive en otro mundo.

¿Sería tan complicado cobrar en los aeropuertos una tasa para hacer tests rápidos a los visitantes al aterrizar? En Viena se está haciendo a 190 € el test.

Como acabar con la hostelería y el turismo no les debe parecer suficiente, también se han propuesto firmemente acabar con el pequeño comercio, decretando, tras un día intenso de contradicciones entre ministerios, que no se permitan las rebajas ni los descuentos en las tiendas como reclamo a las ventas. Sin embargo, sí que se permiten en el comercio electrónico. Será porque hay muchas ferreterías o fruterías de barrio que tengan tienda online.

Vamos a ver, si la medida va encaminada a evitar las aglomeraciones, decreten que se evite el acceso masivo a establecimientos, pero no metan mano en la gestión de los negocios privados.

Como les digo, es imposible que tanto despropósito sea casual.
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