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No perdamos la memoria

No perdamos la memoria

OPINIóN IR

24/04/2020 A A
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No perdamos la memoria
Los ciudadanos esperamos de nuestros gobernantes que no nos mientan, que no nos roben, que no nos tomen el pelo y que, con los cientos de asesores que tienen en nómina, tengan una idea clara de hacia dónde nos queremos dirigir y qué debemos hacer para ello. No alberguen ninguna esperanza. Les aseguro que este Gobierno, en relación a la crisis sanitaria no tiene ni plan, ni hoja de ruta, ni estrategia, ni calendario, ni vergüenza. Su única baza es que llegue el buen tiempo y el virus desaparezca solo por arte de magia, hablando siempre de medidas futuras que nunca llegan a hacerse realidad. Eso es tan cierto como los al menos 4 test de Irene Montero.

Negar el problema, ocultar los muertos, falsear las cifras y evitar ponerse corbata negra, no hará que el virus haga menos daño y mate a menos gente, todo lo contrario. Recuerden cómo negaba Zapatero la crisis económica y a lo que nos llevó.

Solo espero que cada cual asuma su responsabilidad y termine dando explicaciones donde corresponda. Pero como la mente humana es débil, bien está que de vez en cuando recordemos los flagrantes errores para que a nadie se le olvide. Empecemos con el negacionismo del problema. Las autoridades sanitarias con el epidemiólogo Simón a la cabeza, hablaban de que en España no tendríamos más de un par de casos o tres, con una seguridad que a cualquiera con algo de dignidad ya le habría servido para dimitir.

Posteriormente cuando los casos se incrementaban, el discurso fue matizado para hablar de que todos los casos serían importados y ninguno local, para justificar poder seguir celebrando el 8M, partidos de fútbol internacionales y algún mitin, mientras hacían caso omiso a las alarmas del Gobierno de la Comunidad de Madrid.

Luego llegó la compra de miles de test que no valían para nada y una segunda compra al mismo proveedor que, «oh sorpresa», volvió a ser defectuosa. A estas alturas nadie tiene claro el número de test disponible. Lo único claro es que al ciudadano no le llega.

Las mascarillas tampoco han estado exentas de polémica, con la compra por medio de empresas de dudosa reputación de miles de ellas que también tuvieron que ser retiradas. El caso es que esta semana parecía que todos tendríamos mascarillas, pero las farmacias siguen sin tener y la gente ya ha perdido la esperanza de que lleguen a corto plazo.

La última metedura de pata, por el momento, ha sido la gestión de la autorización para que los niños salgan un poco de casa y que, como suele hacer este Gobierno, dicen una cosa, van corriendo a leer el Twitter y a las dos horas, a rectificar.

Lo que me faltaba por ver es a un ‘señor’ vicepresidente del Gobierno pidiendo perdón a nuestros niños todo compungido diciendo que sabe por lo que están pasando, cuando él disfruta de una parcela de 2300 metros cuadrados con piscina y los míos juegan al fútbol en un pasillo de 3 metros.
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