Esta web utiliza las cookies _ga/_utm propiedad de Google Analytics, persistentes durante 2 años, para habilitar la función de control de visitas únicas con el fin de facilitarle su navegación por el sitio web. Si continúa navegando consideramos que está de acuerdo con su uso. Podrá revocar el consentimiento y obtener más información consultando nuestra Política de cookies.
ACEPTAR
Publicidad
No malició que sería el principal

No malició que sería el principal

A LA CONTRA IR

Ampliar imagen
| 25/04/2019 A A
Imprimir
No malició que sería el principal
Cuando Napoleón el de Mataluenga regresó de Madrid —después de grabar un recordado programa para la tele de entonces (los años 70) en el que dejaban al paisano en el centro de Madrid y le seguían las cámaras para ver cómo se arreglaba en medio de aquella jauría— pues al regresar, decíamos, pronunció una frase que ha quedado para los anales de titulares de prensa. Le preguntaron cómo había sido la experiencia, si esperaba ser protagonista de un programa de tanta audiencia, y el paisano dijo sincero: «Nunca malicié que iba a ser el principal».

La imagen de hoy da la impresión que la protagoniza un Napoleón de los nuevos tiempos. Es el principal, nadie lo duda, pues le han dejado la butaca más importante, la central de la primera final; en definitiva, el principal principal.

Y, sin embargo, no parecían los organizadores maliciar que él iba a ser el principal pues ni letrero con su nombre le tenían en el asiento, tal vez una azafata le tuvo que decir, «usted aquí», como los acomodadores del cine.

Como se fue pero volvió cuando nadie le esperaba. Como no tenía ni silla en ese Concejo que llaman Parlamento y acabó con el bastón del jefe de la tribu. Como lo enterraron diez veces y tuvieron que borrar su esquela de los periódicos... tal vez nadie contaba con él.

Por cierto, el papel que no existe debería poner: «Pedro Sánchez».
Volver arriba
Newsletter