Publicidad
"Muy roquera para las maricas y muy marica para las roqueras"

"Muy roquera para las maricas y muy marica para las roqueras"

CULTURAS IR

Luis Miguélez en una imagen de archivo. | DAVID AIROB Ampliar imagen Luis Miguélez en una imagen de archivo. | DAVID AIROB
Fulgencio Fernández | 11/10/2020 A A
Imprimir
"Muy roquera para las maricas y muy marica para las roqueras"
Sociedad Luis Miguélez es uno de los grandes de la música leonesa y un gran provocador. Esta semana ha concedido una entrevista a Jot Down y no se corta un pelo. Ni se esperaba
El titular es de los que promete: «He sido muy roquera para las maricas y muy marica para las roqueras». La entrevista en la revista especializada Jot Down y su autor un leonés, de Bembibre: Luis Miguélez, por cierto, uno de los grandes de la música de esta tierra. Baste recordar que fue guitarrista con Almodóvar y McNamara, Alaska, Fany y los +, Metálicos, Glamour to kil... al margen de muchos trabajos en solitario.

Por los nombres ya se ve que estuvo en la movida, que la dejó, se retiró, volvió... Lo define con maestría Álvaro Corazón Rural en la entrevista citada: «En España, si tuviésemos que explicar qué es el rock and roll, sería muy fácil. Rock and roll es Luis Miguélez; Luis Miguélez es el rock and roll. Compositor compulsivo, en un extremo fue capaz de firmar una de las canciones románticas más bonitas de la historia del pop español, «Gritando amor», y en el otro, perpetrar con Fanny y Los + un punk que difícilmente podría concebirse de forma más irreverente antes de internet»!.

Habla en esa entrevista Luis Miguélez de sus recuerdos leoneses. «Bembibre era un pueblo gris, como Berlín. Nací en una España franquista, gris también. Pero esas cosas no las ves, yo era un niño. De estas cosas te das cuenta cuando vas creciendo. Mis años en Bembibre fueron muy felices, luego nos fuimos a vivir a León».

Bembibre era un pueblo gris. Nací en una España franquista, gris también, Pero esas cosas no las ves, recuerdo que cuando venía Franco para Ferrol nos sacaban con banderasHijo de minero, recuerda una escena muy habitual de su infancia (nació en 1963, dice él que «es lo que pone la wikipedia y eso va a misa»): «nunca se me olvidará de esa época que, cuando venía Franco para Ferrol, estábamos los niños esperando con la banderita hasta que pasase el puto coche. Era un coñazo estar ahí dos horas, que hacía frío, y cuando llegaba, solo veías 7 coches negros y, como mucho, una mano saludando».

Habla de su etapa en las orquestas leonesas como una excelente formación musical. «Mi familia quería que fuese a la universidad, y no quise gastarme su dinero en hacer algo que no me gustaba. Llevaba desde los dieciséis en orquestas en fiestas de pueblo, con su baile, su vermú, pasacalles, verbena, ceremonias diversas. Tenías que saber alternar Boney M. con los pasodobles, o acababas en el pilón».

Y ojo a la descripción que hace del León de 1975. «Cuando se murió Franco, se abrió España a las drogas, a la pornografía... Había una zona en León donde vivían todos estos feriantes, que le llamaba l barrio de Corea. Aquello era como entrar en el Pozo del Tío Raimundo de Vallecas. Nosotros alternábamos en bares, con nuestro rollo jipi roquera, con nuestros AC/DC, y empezamos a conocer a esta gente. Cuando luego nos pasábamos tres días en un pueblo, los que estaban ahí con sus caravanas nos cuidaban los instrumentos. Nos relacionábamos con los típicos navajeros o criminales, pero de buen rollo».

Por eso, nada le pilló de sorpresa cuando vivió en Chueca, con Alaska, y tuvieron que salir de estampida de muchos pueblos. «También, antes, si te ibas a pillar a Malasaña o a la plaza de Chueca, te podías arriesgar el tipo y que te dieran cuatro hostias por maricón por ir con una licra de serpiente o que te robasen los dos talegos que llevabas para anfetas o chocolate u otra cosa. Esa era la calle en aquel momento», que él resume en esa frase que se hizo titular: «He sido muy roquera ...». Y muchas sorprendentes cosas más que cuenta este leonés al que le gustan Slade, Manolo Escobar, Gary Glitter o Cecilia, todo junto. Irrepetible Miguélez.
Volver arriba
Newsletter