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‘Miraobras’ en la nieve

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13/01/2018 A A
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‘Miraobras’ en la nieve
El pasado lunes mientras tomaba un café con mi tío Maxi, hombre con una importante agenda social y siempre recordado por ser uno de los arquitectos del famoso Pacto Cívico que tantas historias y anécdotas gloriosas nos ofreció, consiguiendo que nuestra querida ciudad fuera centro de informativos y de portadas de periódicos nacionales, comentábamos con gran tristeza el cierre de la revista Interviú (algo parecido a ese «Por Supuesto» de Antonio Alcántara). Estoy convencido de que alguno de aquellos episodios de política municipal, bien podrían haber sido publicados en la mítica revista, y no lo digo sólo por el destape, que lo hubo, según cuentan varios miembros de la corporación.

A Maxi muchos le conocerán entre otras cosas por el Forecu, la Vidriera o el CDS de Suárez, pero si por algo destaca además del chafardeo que se gasta, es porque no toca la armónica, sino que la «hace hablar» como decían los parroquianos de la Perla Vasca, además de que es un genio (quien le conoce bien lo sabe) contando historias de tiempos pasados.

Y en esos menesteres andábamos, mientras yo me apretaba un bocata de calamares con el ansia viva, como sólo lo hacen los que desconocen la próxima vez que comerán, cuando él me recordaba que tras una gran nevada en el pueblo (ese que inspiró a Jesús Fernández Santos para escribir ‘Los Bravos’) era mi abuela Honorina la que muchas veces tenía que ir a espalar, ya que cada familia debía aportar un miembro para limpiar los caminos. Un trabajo interminable porque cuando finalizaban y aquello quedaba medio digno volvía a nevar, y vuelta a empezar. Nada que ver con las imágenes del pasado fin de semana: esperamos a la UME en el coche, calentitos, al ralentí, hasta que llegan los buenos para limpiar o empujar nuestro coche y encima nos dan un par de botellines de agua…

No se cuantos coches habría en el famoso atasco de la autopista (ojo que no quito responsabilidad a la adjudicataria), pero sinceramente me sorprendió que entre tantas imágenes en ninguna viéramos a algún civil bajarse para ayudar y ni de coña coger esa herramienta asesina, ‘la pala’, que a los oficinistas nos da tanta alergia. Por el contrario, grabar con el móvil e indicar donde tenían que meter la pala, eso lo hacemos como nadie, incluso mejor que los ‘miraobras’.

Por ello, a todos aquellos que miraban desde el tendido les invito como dice Carlos Adrián, natural de Cistierna y compañero en esto de las ondas, a que prueben sin miedo, es un deporte en el que calientas rápidamente y se te quitan las ganas de viajar sin ver antes el parte.
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