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Me fierve la sangre

Me fierve la sangre

OPINIóN IR

11/07/2021 A A
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Me fierve la sangre
Va hoy en este periódico un reportaje con dos antiguos mineros del mercurio en Maraña, no es por el oficio, es por ellos y por Maraña, otro de esos pueblos en los que el apodo es un tratado de la filosofía rural de filósofos sin obra publicada.

- ¿Cómo te llaman Chile?

- Es que de guaje era pequeño, como ahora, y a mi padre no le gustaba que se lo dijeran y cada vez que alguien se lo recordaba saltaba como un resorte: «¿Pequeño? Mecagüen la leche, es más grande que todo Chile. Y con Chile me quedé, que me gusta».

Su compañero Modesto, alto, barbado, si de algo tiene pinta es de Quijote de tierras altas.

- ¿Cómo se le puede llamar Sancho a un tipo como tú?

- Sería gordo de pequeño.

No es solo lo que cuentan los motes, es la filosofía que encierran, como ellos lo cuentan, el colmillo retorcido de quienes les bautizaron. Os cuento de mi amigo El Tumbao. Llegó un cura nuevo y quiso indagar desde la más exquisita educación: «¿Y a usted por qué le llaman Don Tumbao?». Cierto que se pasó en el acercamiento, pero ya le soltó dos sartenazos «pa que no te arrimes mucho».

- Mira, te voy a decir. Lo primero es que de tanto tratar con Dios ya no tratas de tú ni al gocho cuando vas a la cubil para ver si tiene fiebre. Y...

- Antes de lo segundo, que ya te trato de tú, ¿por qué El Tumbao?

- Porque me fierve la sangre.

Ya no te cuento el padre que bautizó al hijo, que le mandó vigilar a su hermana en la romería de la fiesta y el caso es que la rapaza eludió la vigilancia y el rapaz se llama Andrés.

- ¿Pero qué te dije?

- Le perdí el rastro, padre.

No hace falta que os cuente que al chaval le llaman Perro Tonto.

De Farraperas ni hace falta que os aclare, de Cuatropadres igual necesitaba un tratado, Mesiapraos no paraba quieto en ninguna parte, Mediagorra implicaba también medio cerebro... En fin, que el que se empeñe en acabar con los motes no tiene perdón de dios.

Y marcho, que El Lugareño anda preguntando a voces por El Califa.
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