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Luz y taquígrafos

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OPINIóN IR

28/07/2020 A A
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Luz y taquígrafos
Recordando las ya muy pasadas elecciones el pueblo acudió a las urnas paciente y confiado con el fin de aclarar el panorama político español que estaba, y está, bastante espeso en esta última década, gracias a ciertas insensateces que iremos desgranando en las próximas líneas.

No puede ser que en un período tan corto se hagan convocatorias reiteradas para acudir a las urnas como si se tratara de un festival y que no se resuelvan los problemas de los ciudadanos y en cambio se chalaneen los escaños para resolver las ansias de poder individuales de los que practican la política como una forma de asegurar su porvenir y los partidos políticos consoliden su cuota de influencia en la cosa pública.

Asistimos a la actuación histriónica de los amantes del poder, irreverentes y mentirosos que exponen sus programas, y cuando ganan, aunque sea en precario, se dedican a pactar cuestiones que van en contra de los objetivos colectivos que afectan a la mayoría del pueblo español y crean la desigualdad y la preocupación entre los ciudadanos.

Si los votos de los ciudadanos depositados en las urnas dan un resultado reiterativo cuantas veces se acuda a votar es que la voluntad ciudadana expresa varias cuestiones que los políticos no quieren ver y, por supuesto, resolver como que:

• La democracia que alumbró la sociedad española hace años con una Constitución y un sistema político renovado no se puede deteriorar a impulsos de los egos personales de ciertos individuos que hacen de la política su modo de vida.

• Las coordenadas políticas son básicas y no se pueden cambiar por la puerta de atrás.

• Si hay algo que no funciona se debe proponer su mejora mediante el debate, la claridad, el consenso y la intervención de los votantes, porque en algún momento habrá que consultar a los ciudadanos si desean reformas.

• El pueblo ha demostrado ser mayor de edad y desea información, abrir las ventanas, airear el edificio constitucional, reformar lo necesario y seguir la senda del consenso y el entendimiento.

• La mayoría no desea el frentismo ni lo populismos baratos, es decir, los extremismos que siempre han interesados a los que meten cizaña, los arribistas y aventureros a sueldo de otros pueblos transfronterizos que sabemos los objetivos que pretenden.

• En España hay personas preparadas suficientemente para llevar la nave nacional a buen puerto y también expertos en eludir los guijarros del camino y palos en las ruedas.

• Las formaciones políticas que conocemos, y a veces soportamos, no deben estimular las venganzas, las revisiones históricas y pretender tomar revanchas atemporales porque tienen un buen sitio constructivo en el entramado que nos hemos dado y ahí es donde pueden demostrar su inteligencia con el fin de regular y reformar cuantos detalles observen que no responden a la finalidad que pretenden o bien hayan quedado obsoletos con el paso del tiempo.

España necesita que las generaciones afronten el futuro con generosidad y firmeza y para ello se necesita que el edificio político sea habitado por los mejores y eso sólo se logra con unas buenas leyes electorales, una justicia eficaz, una organización social justa, unos medios técnológicos adecuados ,una asistencia sanitaria moderna y una enseñanza de vanguardia con el único fin de ser un país, una nación que se preocupa del porvenir de sus ciudadanos y deja los postureos, las rencillas y las vanalidades para tertulias al amor de la lumbre y sobre todo de los magostos.

Se me olvidaba algo muy interesante y necesario: se debe potenciar la comunicación y la forma de transmitir a todos las intenciones, objetivos y propuestas y no ejercitar la manipulación y el oscurantismo que con las verdades a medias y la maledicencia preparan un caldo de cultivo propicio para los reaccionarios de todas las calañas.
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