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Los seres humanos y los peces

Los seres humanos y los peces

OPINIóN IR

25/08/2020 A A
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Los seres humanos y los peces
¡Qué maravillosos tiempos aquellos en que un servidor iba de pesca por algunos de nuestros hermosos ríos! No siempre era fácil engañar a las truchas, pero, antes o después, por listas y ágiles que fueran, algunas picaban. Detectaban el supuestamente olor o sabor de la lombriz de tierra o del saltamontes y se lanzaban a tragarlo, olvidando que estaba oculto un anzuelo que las atraparía, llevándolas a la muerte y a la sartén. Otras veces la vista les traicionaba y tras un presunto mosquito hecho con hilos y plumas de gallo o una cucharilla metálica encontrarían un falso alimento que acabaría con sus vidas. Un claro ejemplo de lo bien que puede funcionar la mentira.

Con frecuencia podemos comprobar que no son más inteligentes los seres humanos. El uso torticero de la publicidad y la propaganda, la mentira organizada, hacen que muchas personas traguen todo lo que les echen. Ya en tiempos de Hitler su ministro Goebbels fue un claro ejemplo de cómo manipular la opinión pública y particular. Un pueblo tan inteligente como el alemán dio su apoyo a uno de los gobernantes más nefastos de la historia de la humanidad. Pero no olvidemos que la historia puede repetirse, y se repite.

A las truchas se las engaña con pequeños instrumentos. Hoy día los instrumentos para engañar a la gente se valen fundamentalmente de las pantallas, no solo ni principalmente del cine, sino sobre todo de la televisión, del teléfono móvil o de la tablet. Antiguamente se tomaba muy en serio todo lo que salía en letra de molde o salía por la radio o por la tele. Hoy escribir en letra de molde está al alcance de todo el mundo y también la emisión de mensajes constantes a través de diversos medios, sin ningún tipo de censura o crítica. Tiene la misma facilidad para su difusión la verdad que la mentira.

El problema está en que muchos no tienen capacidad de discernimiento. Como decía una adagio latino: «Timeo hominem unius libri», que significa: «Temo al hombre que lee un solo libro». Lo mismo podríamos decir de quien lee solamente un periódico o ve solamente una cadena de televisión o sigue determinadas redes sociales. Es muy importante comparar, contrastar... y sobre todo tener una base sólida que permita no caer en la trampa. Por supuesto que no siempre es fácil aclararse en medio de tanta variedad de información y propaganda. Lo cierto es que da la impresión de que en el momento presente gran parte de la población, como los peces, está siendo víctima del engaño en muchos campos.
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